Francisco Rosa Madrid | viernes, 31 de mayo de 2013 h |

Hace tiempo que se calmó la vorágine desatada por las agencias de calificación, protagonistas en la crisis de deuda soberana que ha azotado a varios países de la UE. Ahora no es tan frecuente ver referencias a sus informes en los medios, aunque eso no quita para que prosigan con su actividad. Muestra de ello son los análisis realizados recientemente por Standard & Poor’s (S&P) y Fitch sobre la situación financiera de las compañías farmacéuticas, de los que puede extraerse una conclusión inequívoca: la innovación se ha convertido en la principal tabla de salvación para un sector amenazado por expiraciones de patentes y medidas gubernamentales.

Esto es al menos lo que indica el informe ‘Global pharmaceutical companies passed the patent expiration peak and are likely to maintain credit quality’, publicado por S&P el pasado 28 de mayo, y en el que la agencia destaca, además del famoso patent cliff de 2012, la amenaza que han supuesto para los laboratorios “las restricciones de precios y las políticas de reembolso en las que se ha dado trato de favor a los genéricos”.

Con respecto al caso concreto de las expiraciones, el informe apunta a Bristol-Myers Squibb como una de las compañías más afectadas. A este respecto, cabe destacar la pérdida de protección de dos moléculas en el primer semestre de 2012 (Plavix y Avapro), medicamentos con los que la firma americana facturó más de 7.000 millones de dólares en 2011, en torno al 34 por ciento de las ventas totales registradas por la compañía.

También en este apartado se hace alusión a AstraZenea, por la pérdida de patente del antipsicótico Seroquel, que produjo una caída del 15 por ciento sobre las ventas del grupo; y a Eli Lilly, que entre 2013 y 2014 verá cómo varios de sus productos agotan el periodo de protección industrial.

Para contrarrestar el impacto de las expiraciones, y teniendo en cuenta que los analistas de S&P aseguran que “el sector tendrá que esperar varios años para compensar completamente la pérdida de beneficios”, las compañías preparan una oleada de lanzamientos (la FDA ya ha aprobado 12 nuevas moléculas en lo que llevamos de 2013, según el informe ‘Global Pharmaceutical R&D Pipeline’, de Fitch), muchos de ellos con potencial para convertirse en blockbusters. Concretamente, desde S&P apuntan a Eliquis (Bristol-Myers Squibb y Pfizer); Yerboy (Bristol-Myers Squibb); Aubagio (Sanofi); Gilenya (Novartis) y Perjeta (Roche), que ayudarán a estas compañías a mirar al futuro con mayor optimismo.

Junto al lanzamiento de nuevas moléculas, S&P hace referencia a las alianzas y adquisiciones como operaciones estratégicas contribuirán a complementar la investigación propia de las empresas y ampliar tanto sus áreas de actividad, como sus portfolios. Por otro lado, los analistas han identificado varios elementos que podrían ayudar a preservar la solvencia financiera de los laboratorios y, con ello, la calidad de su deuda, o lo que es lo mismo, la capacidad de estas para hacer frente a los compromisos que mantienen con sus acreedores.

En este sentido, destacan algunas estrategias que se han venido implementando en los últimos años por parte de algunos laboratorios y que han tenido un impacto muy positivo en sus cuentas. “Algunas compañías han realizado operaciones de reestructuración consistentes en eliminar de sus carteras productos de bajo rendimiento, salir de mercados marginales, así como eliminar la duplicación de tareas de investigación y/o fabricación”, reza el informe. Asimismo, desde S&P esgrimen la conveniencia de las decisiones que se han tomado con el objetivo de reducir costes y adaptar sus estructuras durante los últimos 18 meses.

Unido a esto, se alude a la implementación de políticas conservadoras en el ámbito financiero por parte de algunas empresas, así como la diversificación de áreas y mercados como otras fuentes importantes del éxito, así como del mantenimiento, en términos generales, de la calidad de la deuda.

Como consecuencia, los autores del informe consideran que la industria farmacéutica sigue siendo solvente y que, de hecho, seguirá siéndolo, como indica el predominio de las perspectivas estables en los últimos informes individualizados que han realizado para sus clientes. Como se observa (ver tabla), son pocos los laboratorios que han sido advertidos de posibles degradaciones a corto plazo.