El uso de indicadores ha sido siempre vital para determinar qué decisiones son las que se deben tomar y si el resultado de las mismas va en la dirección correcta. El ámbito farmacéutico no es una excepción. Pero ello no es óbice para que muchas de las medidas que se han tomado estén sustentadas en datos irreales, como mínimo antiguos y frecuentemente sesgados.
En los últimos años hemos visto cómo, incluso estando ya en medio de la crisis, los últimos datos oficiales sobre inversión en I+D ofrecían una fotografía que había quedado atrás no ya meses, sino casi años. Además, muchas de las medidas que se han tomado para el control del gasto en medicamentos tomaban como referencia que en nuestro país se gastaba el 25 por ciento del gasto sanitario en Farmacia. Ese dato, muy antiguo, si es que alguna vez fue veraz, no nos dice nada por sí solo. Y menos si eso es bueno o malo.
De lo que no cabe ninguna duda es que el gasto en medicamentos va a regresar en 2013 a cifras que no se veían desde 2002. Algo muy significativo y que, espero, sirva como elemento de juicio para los decisores sanitarios para ver que esta vaca está ya exhausta. No obstante, de aquí en adelante, creo que sería imprescindible contar con un sistema de información creíble, público y actualizado en tiempo real que permita la adopción de las mejores decisiones, en el momento más adecuado y con la posibilidad de dar marcha atrás.
@JoseMLAlemany en Twitter






































