Boehringer Ingelheim registró un nuevo aumento en su cifra de negocio en 2012, hasta los 14.691 millones de euros, gracias, sobre todo, a las ventas de tiotropio (Spiriva) dabigatran (Pradaxa) y linagliptina (Trajenta).
La firma alemana alcanzó los 3.562 millones de euros con su fármaco estrella para la EPOC, un 13 por ciento más que en 2011. Por su parte, Pradaxa, que fue lanzado en 2011, experimentó un alza del 76 por ciento, hasta los 1.108 millones; y Trajenta, que se incorporó al mercado el pasado año, registró unos 189 millones de euros en ventas.
Por regiones, se mantuvo la tendencia del ejercicio anterior. Europa sigue estancada, y ya solo representa el 29 por ciento del negocio de la compañía. Por el contrario, la región americana subió un punto, hasta el 47 por ciento del total de la facturación, así como Asia, Australasia y Asia, que copan el 24 por ciento.
Esta evolución ha provocado que los responsables de la compañía se vean obligados a plantearse algunos cambios. Concretamente, Andreas Barner , presidente del comité ejecutivo internacional de Boehringer Ingelheim, aludió a la necesidad de adaptar la estructura de la compañía en algunos países del sur de Europa, dada la caída de precios y ventas en esta región.






































