El debate sobre el camino a tomar por la farmacia en el futuro se resuelve hacia una profesionalización racional. Casi todos coinciden en que el modelo sanitario debe primar sobre el comercial, y la demanda social prefiere seguir disponiendo de un sanitario de proximidad que le dispense sus fármacos y no de un abastecedor que le venda de todo. Eso sí, con excepciones según qué zonas y qué tipo de público.
No obstante, la persistente manía de la Administración de aplicar medidas sobre el gasto en medicamentos a través de las farmacias, como si fueran las responsables de todo el gasto del SNS, la prestación sanitaria que desarrollan no puede sustentarse solo sobre el margen comercial legalmente establecido por la dispensación. Pretender que sigamos prestando las actividades profesionales actuales cercenando su crecimiento en otras áreas sanitarias remuneradas es una quimera propia de quienes desconocen el sector o llevan tiempo intentando ahogarlo.
En España no se conseguiría un uso racional del medicamento mientras no se haga un uso racional del farmacéutico. Pues bien, en el contexto del momento social y económico actual es necesario ampliar esa reflexión y decir claramente que en España no se conseguirá un uso racional de la Sanidad mientras no se haga un uso racional del farmacéutico. Esto entronca con la aparición de lo que se llama ‘cartera de servicios profesionales’ que pueden ofrecer las farmacias a los usuarios y pacientes que lo demanden, previo pago de los mismos.
A los sistemas personalizados de dosificación, cribado de cáncer de colon o administración de metadona que ya se desarrollan en algunas regiones, pueden sumarse otros como la detección precoz de osteoporosis mediante densitometría ósea, determinación de INR, y un largo etcétera que puede ser prestado desde las farmacias en función de protocolos elaborados por la Corporación Farmacéutica y su apoyo humano y tecnológico. Así se garantizaría que todas las farmacias pudieran prestarlos en igualdad de condiciones.
Es una necesidad profesional como económica de la farmacia española y, en ese sentido, estamos trabajando desde los colegios de farmacéuticos andaluces.






































