En la UE hay diferentes modelos farmacéuticos. Los que respetan el binomio titularidad-propiedad y planificación geográfica y demográfica (Austria, Eslovenia, España, Grecia, Hungría, Italia, Letonia, Luxemburgo, Polonia, Portugal y Rumanía); el que pierde esa planificación geográfica (Francia); los que guardan solo la propiedad-titularidad pero (Alemania, Bulgaria, Chipre, Dinamarca y Finlandia); los que solo tienen planificación geográfica y demográfica (Bélgica, Estonia y Malta); y los que desregulados (Eslovaquia, Irlanda Lituania, Países Bajos, Reino Unido, República Checa y Suecia). Sin embargo, los modelos se resumen en dos: los que recogen la propiedad-titularidad y los que no.
Dinamarca, ‘rara avis’. Una de característica del modelo español es el bajo ratio de habitantes por farmacia (2.160). En Dinamarca, por su parte, y a pesar de garantizar la propiedad-titularidad, la ausencia de planificación arroja un dato curioso: encabeza la lista de habitantes por farmacia: 17.596.
Suecia a la cabeza. El bajo número de farmacias en algunos países hace que el empleo en las mismas se incremente para atender a un mayor ratio de habitantes por farmacia. En este sentido, Suecia encabeza el número de farmacéuticos por botica, 4,33. España está en la mitad de la tabla: dos por farmacia.
País de farmacéuticos. Grecia presenta el menor porcentaje de habitantes por farmacia, 1.028, lo que unido a su gran número de boticas, 11.000, provoca que, a pesar de no tener un ratio muy elevado de farmacéuticos por farmacia, 1,18, si tenga un elevado número de ellos: 97,26 por cada 100.000 habitantes.
Bronce español. Únicamente Francia (22.828) y Alemania (21.441) superan a España en el número de farmacias (21.364). Eso sí, nuestro país, más pequeño que los otros dos, presume que, gracias a la planificación (geográfica y demográfica), el 99 por ciento de la población dispone de una botica donde reside.






































