Redacción Madrid | viernes, 19 de abril de 2013 h |

La Semana Europea de la Vacunación puso sobre la mesa el impacto de las vacunas a lo largo de historia, pero también que, si se baja la guardia, pueden aparecer rebrotes epidemiológicos de enfermedades que en la actualidad están controladas, erradicadas o en vías de extinción. Y es que, aunque la confianza de la población en la seguridad y eficacia de las vacunas es elevada, y que dos de cada tres españoles señala que al vacunarse tiene en cuenta no sólo su propia protección, sino también la de la comunidad, todavía hay mensajes que no calan.

Así lo demuestra la encuesta realizada por Nielsen y Sanofi Pasteur MSD para conocer el comportamiento de los españoles frente a la prevención. Los datos son significativos. Solo dos de cada diez españoles saben dónde tienen su cartilla de vacunación, el 45 por ciento dice que no tiene y el 35 restante desconoce dónde la guarda. Al preguntar por las vacunas que han recibido a lo largo de su vida, mencionan solo cuatro, frente a las 12 que se contemplan en el calendario de vacunación infantil.

En cuanto al conocimiento, ocupan los primeros lugares las de la gripe estacional y el tétanos, seguidas del sarampión y la varicela. Mientras, las del rotavirus y el virus del papiloma humano tienen mayor peso entre los grupos de edad de entre 31 y 45 años y los padres. Precisamente, estos últimos, muestran un elevado desconocimiento sobre la próxima vacuna que le debe poner a su hijo, aunque la mayoría están dispuestos a pagar las vacunas no financiadas recomendadas por la comunidad científica.

“Es preocupante que, en nuestro país, los niveles de vacunación estén al mínimo”

Francisco José Álvarez García, pediatra de Atención Primaria Centro de Salud de Llanera. La vacunación infantil puede considerarse como la medida de salud pública más importante de los últimos tiempos. Una medida que ha conseguido combatir y erradicar enfermedades. Para Francisco José Álvarez, pediatra de Atención Primaria, se está dejando de vacunar a los niños, un error, con consecuencias negativas, ya que ha recuperado enfermedades olvidadas, como el sarampión. En el caso de este virus, el pediatra señala que hasta hace unos años apenas se tenían referencias, sin embargo, precisamente por la tendencia de dejar de vacunar a los niños, han vuelto a aparecer casos de sarampión, tanto en nuestro país como en el resto de Europa, en el último año. El pediatra insiste en que actualmente los niveles de vacunación están al mínimo. “Quedan muchas asignaturas pendientes como, por ejemplo, incrementar la cobertura de vacunación del VPH”. En este caso, Álvarez recomienda bajar la edad de vacunación de las niñas para que entren dentro de la edad pediátrica y por tanto se puedan incrementar las coberturas. Además apuesta porque en los calendarios sistemáticos infantiles se incluyan vacunas como la del neumococo, el rotavirus y la varicela en niños pequeños.

“Las corrientes antivacuna han rebasado el límite y se pone en riesgo a los niños”

Javier Álvarez Aldean, jefe de Servicio de pediatría del Hospital Costa del Sol. Javier Álvarez Aldean, jefe de servicio de pediatría del Hospital Costa del Sol, siempre contesta con una frase a todos aquellos que piensan que es natural no vacunarse: “No hay nada más natural que la muerte”. En su opinión, las corrientes antivacuna han rebasado el límite pues “ponen en riesgo a una parte de la sociedad (los niños), que no pueden opinar por sí mismos”. En este sentido recuerda lo sucedido hace unos diez años en Reino Unido: “Se dejo de vacunar a cierta colectividad con sarampión y, evidentemente, no solamente se encontraron con un aumento de los enfermos, también aumentó la mortalidad”. Considera un “hito” el calendario común recién establecido aunque, “es demasiado mínimo”. Así, cree que este calendario “debería ser más parecido a los países de nuestro entorno”. Álvarez cree, además, que en España hay “coberturas muy bajas para vacunas que están en el calendario oficial”. Por otro lado, recuerda que “aunque durante los primeros tres años de vida del niño la cobertura es muy completa pero a partir de esa edad esta comienza a disminuir”. “Los padres solemos ser inquietos cuando son pequeños y estamos muy pendientes de su calendario vacunal en el primer y segundo año de vida y posteriormente esa alerta va bajando y hay niños con coberturas muy bajas para vacunas que están en el calendario oficial”, recuerda Álvarez.

“La vacunación es la forma más eficaz de prevenir muertes y mejorar la calidad de vida”

Federico Martinón, pediatra del Hospital Universitario de Santiago de Compostela. La vacunación es la forma “más eficaz” demostrada hasta la fecha de prevenir muertes y mejorar la calidad de vida de los niños y de la Humanidad. Así lo asegura Federico Martinón, pediatra del Hospital Universitario de Santiago de Compostela, para añadir que no vacunarlos le parece una forma de maltrato: “Si bien la vacunación es libre, pienso que una persona que no vacuna a sus hijos es un maltratador”, señala. La no vacunación “supone exponerlos a la muerte o a las secuelas de una infección” aunque, afortunadamente, apunta, “en países como el nuestro son una minoría”. En relación con el calendario común acordado en el último Consejo Interterritorial del SNS, asegura que le parece “muy buena idea y necesaria”, pero “mejorable en su ejecución”. Y es que, a su juicio, el calendario debería ser de mínimos, no de máximos, para que si alguna comunidad “quiere priorizar la salud infantil sobre otras cosas”, pueda hacerlo. En este sentido, ve necesario “incorporar un mayor número de antígenos en el calendario, es decir, incorporar vacunas que los pediatras y las sociedades científicas creemos que son beneficiosas para los niños y que todavía no son accesibles a todos los niños como el neumococo, la varicela, rotavirus o próximamente el meningococo”.

“El calendario común establecido supone un retroceso de más de 20 años en España”

Juan Casado, profesor titular Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. “El calendario vacunal común establecido recientemente supone un retroceso de más de 20 años en España”. Así de contundente se muestra Juan Casado, profesor titular del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Como ejemplo de este retraso, Casado señala que este nuevo calendario, “totalmente insuficiente” establece en los 12 años la edad la vacunación de la varicela, “cuando casi todos los niños a esa edad ya la han pasado”. Así, Casado recuerda que las vacunas “han conseguido salvar millones de vidas de niños y de adultos” en todo el mundo e insiste en que han conseguido que desaparezcan “algunas enfermedades desastrosas como la polio o la viruela”. Por este motivo, rechaza rotundamente las corrientes que abogan por no vacunar a los niños. “Esta corriente es catastrófica”, apunta. “Pasar una enfermedad de manera natural como la meningitis representa, posiblemente, la muerte o, por ejemplo, la polio podría dejarle paralítico de por vida”, explica. De este modo, considera que “no tienen ningún sentido y ningún estudio ha demostrado que las vacunas sean malas porque es el medicamento que más controles tiene”.

“Hay que reforzar la percepción de que el adulto es candidato a recibir vacunas”

Amós García Rojas, jefe de Epidemiología y Prevención del Servicio Canario de Salud. Amós García Rojas, jefe de Sección de Epidemiología y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de Salud considera que el adulto es subsidiario de recibir los beneficios de las vacunas en función de varios factores: el ambiente laboral, como en el caso de los sanitarios, vacunas que se ponen en la infancia y necesitan un recuerdo en la edad adulta y edades en la vida adulta en las que se es más sensible a padecer complicaciones más serias al presentar ciertas patologías. Además, aboga por reforzar la percepción de que es absolutamente necesario que así como los niños tienen su calendario vacunal, el adulto también es candidato a recibir vacunas, algo que “se tiene que traducir en desarrollar calendarios vacunales del adulto normalizados”.

“Nuestros dirigentes deberían comprometerse más con la vacunación”

Francisco Giménez Sánchez, jefe Servicio Medicina Preventiva Hospital Torrecárdenas. Francisco Giménez Sánchez, jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Torrecárdenas en Almería es claro al afirmar que “los dirigentes deberían comprometerse más con la vacunación”. En su opinión, estos deberían ver los beneficios y “apoyarla de una manera mucho más activa” como pasa, dice, en otros países como Estados Unidos. En cuanto al calendario de vacunación común aprobado recientemente, Giménez insiste en que, “tiene que ser para todos y tiene que ser lo mejor posible”. Así, aunque considera positiva su implantación, cree que “todavía quedan cosas que añadir y vacunas positivas que aún no están incluidas”. Giménez recuerda que la sociedad en general suele relajarse cuando no percibe un peligro. “Cuando una enfermedad empieza casi a desaparecer hace que la población pierda la percepción de peligro”. Por esta razón, llama a “no bajar la guardia” con la vacunación.

“Las vacunas son una de las aportaciones más coste-efectivas de la medicina”

Álvaro Hidalgo, profesor de Economía de la Salud de la Universidad de Castilla-La Mancha. Las vacunas permiten reducir costes directos sanitarios, costes indirectos y son tecnologías eficientes que permiten ahorrar recursos al sistema contribuyendo a su sostenibilidad, asegura Álvaro Hidalgo, profesor de Economía de la Salud de la Universidad de Castilla-La Mancha. Por ejemplo, la vacuna frente a Haemophilus influenzae tipo B produce 5.000 millones de dólares de ahorros en costes directos y 12.000 millones de dólares de ahorro en costes indirectos en Estados Unidos. Además, están consideradas como un “instrumento capaz de producir equidad social”, ya que gracias a los sistemas de vacunación se ha logrado mejorar la supervivencia de la población y generar un aumento en la calidad de vida, desarrollo y bienestar, si bien reconoce que estos necesitan ser reforzados, sobre todo en los países con alta densidad demográfica infantil.

“Es esencial definir un calendario de vacunación del adulto claro y común”

Ángel Gil, catedrático Medicina Preventiva y Salud Pública Universidad Rey Juan Carlos. La reducción de todas las enfermedades prevenibles en el adulto como los casos de tétanos y de difteria, además de la gripe y la neumonía o los brotes de sarampión y de rubéola son para Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos, los principales beneficios de la vacunación en adultos. Desde el punto de vista histórico, apunta a que ha supuesto “un incremento notable de la esperanza de vida en las poblaciones”. Entre los retos ve esencial “definir un calendario de vacunación del adulto claro y común” para todas las comunidades, que permita un control de la vacunación y una identificación de las personas vacunadas.

“España es un país bastante reacio a la vacunación, no ha calado en la sociedad”

Vicente Domínguez, jefe de Servicio de Medicina Preventiva del Juan Canalejo. Vicente Domínguez Hernández, jefe de Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario Juan Canalejo, asegura que “cuando nos hacemos adultos desaparece la conciencia de que la persona debe seguir protegiéndose”. En su opinión, “España es un país bastante reacio a la vacunación (…) no ha calado en la sociedad que la vacunación es de por vida”. Así, recuerda que, por ejemplo, no hay concienciación en patologías como la gripe” aunque toda la población debería de ser vacunada”. En este sentido, insiste en la necesidad de concienciar a toda la sociedad española para revertir esta situación. “En otros países de nuestro entorno hay vacunas obligatorias y no pasa nada; de hecho en Bélgica no vacunar a un hijo puede suponer la pérdida de la patria potestad”, apunta Domínguez. Por eso, considera fundamental que “los adultos den un paso adelante; los profesionales sanitarios tenemos que dar ejemplo y vacunarnos porque, de lo contrario, será muy difícil convencer al paciente”. Además, recuerda los beneficios de las vacunas y resalta la importancia que estas tienen para la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, evitando hospitalizaciones, complicaciones agudas o tratamientos con fármacos. Un ahorro que también va más allá del ámbito sanitario. ”Cumplir con el calendario vacunal es beneficiosos para la economía y la productividad en general pues hace disminuir de forma considerable el absentismo laboral”.

“Los médicos debemos considerar a las vacunas como un instrumento terapéutico”

Berta Uriel Latorre, jefe Servicio Medicina Preventiva en el Servicio Gallego de Salud. Para Berta Uriel Latorre, jefe Servicio Medicina Preventiva en el Servicio Gallego de Salud, “la principal asignatura pendiente en España respecto a la vacunación es que los médicos asistenciales consideren las vacunas como un instrumento preventivo y terapéutico, igual que lo son medicamentos cuando estén pasando consulta”, explica. Al hablar de vacunación, Uriel no quiere dejar de recordar a aquellos pacientes que tienen enfermedades de base. En este caso, al ser más susceptibles a contraer otras patologías que la población en general, “es aún más necesario cubrir a esta población con vacunas para evitar mayores complicaciones en el futuro”. En este sentido, apunta que es necesario que el personal sanitario en general y el médico en particular “piense en las vacunas como algo que puede ayudar a la calidad de vida del paciente y que, además, es fundamental para lograr la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud”. Uriel señala también a las mutualistas como otra de las asignaturas pendientes en España. En este sentido, considera fundamental “concienciar a todos los servicios de prevención de riesgos laborales para que fomenten la vacunación a los trabajadores”. Algo que, hasta ahora, asegura que no se está haciendo. Asimismo, insiste en que las vacunas han supuesto “una de las mayores aportaciones a la salud humana, pues evitan muertes y aportan calidad de vida a la Humanidad”.

“La vacunación es una estrategia de prevención que es útil durante toda la vida”

José María Bayas Rodríguez, consultor senior del Servicio de Medicina Preventiva Hospital Clínic. “Hay una serie de vacunas que interesan especialmente a los adultos porque suponen la mejora de la calidad de vida”. Este es el principal beneficio de la vacunación para José María Bayas Rodríguez, consultor senior del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Clínic de Barcelona. A pesar de que existen vacunas que están desarrolladas desde hace tiempo, “muchas de ellas no se aplican de forma consecuente”. Así como los niños son vacunados de forma muy reglada a lo largo de sus primeros años de vida, en los adultos depende de las circunstancias de cada paciente. “La vacunación en personas mayores es como hacer un traje a medida”, comenta el especialista. El consultor asegura que aún queda mucho camino por recorrer y que las principales carencias no se encuentran tanto en la vacunación de adultos, como en la vacunación infantil. En este sentido, los países desarrollados han experimentado un cierto retroceso en cuanto a las coberturas de vacunación. Para el responsable del Centro de Vacunación de Adultos del Hospital Clínic de Barcelona, esto se puede deber a que hace años existían enfermedades que preocupaban como el sarampión o el neumococo, y que por tanto, eran visibles a la vista de las personas. Actualmente, estas enfermedades se han dejado de ver gracias a la vacunación, por ello se ha bajado la guardia, y no preocupan tanto como antes. Para Bayas uno de los grandes hitos de la Medicina ha sido precisamente la aparición de las primeras vacunas. De este modo, reconoce que este hecho ha cambiado la historia de la Medicina, aunque lamenta que sus beneficios no han llegado a todas partes del mundo por igual.