Con todas las miradas puestas en el viernes 26 de abril, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy presentará un nuevo paquete de medidas de reformas estructurales, son días de múltiples rumores. Los hay que dicen que ya no. Que el Ministerio de Economía de Luis de Guindos ha abandonado definitivamente su intención. Otros, más pesimistas creen que ya poco hay que hacer y que la decisión está tomada. En unos días sabremos quiénes tenían razón. A más tardar unos meses. Pero mientras todos estamos mirando a la Ley de Servicios Profesionales, están ocurriendo otras cosas sobre las que me gustaría llamar la atención.
Mucho se ha hablado en los últimos meses de la concertación individual que ha puesto encima de la mesa la Comunidad Valenciana. Está claro que podría ser un golpe definitivo al modelo. Esa concertación individual podría ser utilizada para la obtención de beneficios, especialmente económicos, para el sistema. De lo que no se ha hablado mucho es del cajero automático de medicamentos del Hospital Gregorio Marañón. Mientras que no se demuestre lo contrario, a la vista de la nota de prensa de la comunidad de Madrid y la entrevista que hacemos a la Jefa del Servicio de Farmacia de hospital, María Sanjurjo, creo que hay un riesgo evidente para la farmacia. Si puede haber un robot en un hospital que dispense los medicamentos a los pacientes sin supervisión farmacéutica, ¿por qué no en un centro de salud?
@JoseMLAlemany en Twitter






































