J.R-T. / C. A. Madrid | viernes, 12 de abril de 2013 h |

La diferencia entre generalizar por descuido o con conocimiento es precisamente la brecha que separa al error de la intención. El reportaje emitido por el programa ‘Salvados’ de La Sexta hace una semana sembró la duda entre la población sobre cada uno de los eslabones del sector sanitario utilizando el mal ejemplo como norma. Esa es la sensación que comparten tanto médicos como visitadores e industria, que vivieron entre la incredulidad y el perjuicio la emisión del programa.

Óscar Rilo, presidente de Confederación Española de Asociaciones Profesionales de Informadores Técnicos Sanitarios (Ceatimef), expresó su pesar ante las declaraciones que esgrimió la ex visitadora médica de AstraZeneca, Cecilia Tena. “Me parece deplorable lo que comentó pero, en cualquier caso, creo que cuanto menos publicidad le demos mejor”.

Tena aseguró que su trabajo consistía en vender como objetivo principal, empleando cualquier técnica por poco ética que pudiera resultar. “No se realizan prácticas que no se ajusten al código deontológico de Farmaindustria. Quizá hace años pudiera ser que se produjesen pero desde que está en vigor el código, se han desterrado completamente”, matizó Rilo.

Otro de los dardos que lanzó Tena durante el programa fue dudar de los conocimientos científicos de los visitadores, alegando que lo único imprescindible era conocer bien las técnicas de marketing. Sin embargo, Rilo confirmó que “el 98 por ciento de los visitadores españoles son licenciados en ciencias de la salud, de los cuales el 80 por ciento son farmacéuticos”. De hecho, Rilo aseguró que “desde hace tres años existe un postgrado oficial en información técnica del medicamento que la mayoría de nuevas altas han cursado”. Por último, lamentó que las declaraciones del director de comunicación de Farmaindustria fueran “poco precisas y concretas en la explicación del código deontológico”.

Buscando algo más de luz, EG solicitó la semana pasada una entrevista con José Zamarriego, director de la Unidad de Supervisión Deontológica (USD) de Farmaindustria. Sin embargo, desde el departamento de comunicación declinaron vincular cualquier respuesta a la emisión del programa emitido por La Sexta. Aún así, recordando las palabras de Julián Zabala, director de comunicación de la patronal, “se trata de un caso aislado” que no debe servir para trazar una norma.

La mala y prácticamente extinta praxis que se trasladó durante la emisión cercena directamente la ética del médico que recibe la información. Según dio a entender el reportaje de la semana pasada, serían pocos los médicos que quedan en España con la diligencia y profesionalidad exigible para ejercer su profesión. En todas las profesiones existen salvedades, pero querer dibujar un panorama general a partir de estas es saltarse cualquier viso de objetividad.

Asimismo, denostar una profesión como la del visitador cuestionando su ética pone en riesgo, al menos social, la formación que deben recibir los médicos para poder estar al día de enfermedades y tratamientos. Esa formación, que alcanza el 90 por ciento y asegura a la población que su agente sanitario está preparado para cualquier dolencia, se proporciona mediante jornadas y congresos, todos ellos escudriñados al detalle por el código deontológico.

Durante la emisión del programa, que tuvo errores como presentar como novedades estudios realizados en 2008, se echó en falta la participación del resto de la cadena sanitaria para poder esbozar de la forma más completa posible la actualidad sanitaria. Farmacéuticos, pacientes y actuales decisores no tuvieron su hueco para expresar acerca del funcionamiento del sistema sanitario.

Sin embargo, sí que se aseguró que el precio de los medicamentos es arbitrario cuando, por el contrario, se trata de uno de los mercados más regulados. Además, en 2010 desapareció la referencia al precio medio europeo en el artículo 90 de la Ley de Garantías, que regula la fijación de precios. Desde entonces, se permite y es habitual que los precios de los medicamentos sean los más bajos de la UE. Asimismo, se quiso trasladar un supuesto trato de favor del sistema español a la industria innovadora al afirmar que da lugar a una rápida penetración de sus productos. “De cada 100 euros, 32,7 son de medicamentos con menos de cinco años” en el mercado, se aseguró, cuando IMS constata que esa cifra, para los lanzamientos del último lustro, fue del 17 por ciento.