La información que publica esta semana EG no deja lugar a dudas sobre la burda manipulación de La Sexta en relación a las práctica de la industria farmacéutica y de los médicos prescriptores. Que un médico reconozca ante la cámara de TV que prescribe sabiendo que, en ocasiones, no va a beneficiar al paciente, demuestra que su calidad moral es dudosa, pero al intentar generalizar al resto de sus compañeros incurre en una falta de ética clara. La peor mentira es una verdad a medias: afirmaciones imprecisas y sesgadas que solo pretenden arremeter contra el sector sanitario, quizá con el intento de echar leña al fuego de los cambios y vicisitudes que afectan a toda la sociedad y la sanidad. Un río revuelto que no debería dejar que algunos “pescadores”, de dentro y fuera de la sanidad, se aprovechen. Quizá lo más asombroso no fue tanto que siempre se encuentra a un ex empleado disgustado y dispuesto a contar toda clase de irregularidades de su anterior empresa, o incluso que un médico traicione su juramento hipocrático e incluya en su mala praxis a todos los médicos… Lo que más sorprende es que ante muchas de las preguntas que se hicieron al portavoz de Farmaindustria, las respuestas fueran tan pobres y poco sólidas, a juicio de los dircom del sector.
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