En el programa de entretenimiento emitido el pasado domingo en La Sexta, bajo la apariencia de periodismo de investigación de actualidad, se escondía una actividad de paleontología a la búsqueda de algún fósil que permitiera traer a día de hoy actividades pasadas. Como si de Jurassic Park se tratara, Jordi Évole se empeñaba una y otra vez en resucitar fantasmas del pasado y en evocar cifras y datos que hace mucho pasaron a la historia.
Y para intentarlo, contó con la inestimable colaboración de dos médicos que, desde mi punto de vista actuaron de forma irresponsable. A Enrique Gavilán, médico de Atención Primaria, no se le ocurrió otra cosa que decir, ante un público no profesional, que los niños con trastornos de déficit de atención (TDAH) eran tratados con derivados de anfetamina. Me puedo imaginar los pensamientos de los padres que oyeran eso de los tratamientos de sus hijos. Por su parte, el farmacólogo Juan Ramón Laporte, despreció el valor de los límites al colesterol que rigen hoy como valores normales y los tratamientos de la osteoporosis. Tanto uno como el otro lo hicieron para argumentar que ambas acciones solo buscaban beneficiar a la industria.
Además de esto, numerosos datos falsos y obsoletos se usaron para inculcar en la sociedad la peligrosa idea de que muchas de las decisiones de sus médicos están mediadas por beneficios económicos que percibirían de la industria. Algo, falso e inadmisible.
@JoseMLAlemany en Twitter






































