O. m. /c. o. Barcelona | miércoles, 27 de marzo de 2013 h |

Cada vez se hace más habitual ver a los farmacéuticos en la calle. Y no se trata por razones relacionadas con su profesión, sino por los impagos que se han convertido en una constante en muchas comunidades autónomas. Y entre ellas, la Comunidad Valenciana y Cataluña se llevan la palma, y en los últimos meses han visto cómo los boticarios se manifestaban por las calles exigiendo el cobro de la factura farmacéutica.

Un ejemplo de este malestar que obliga a los farmacéuticos a salir a la calle para protestar por una situación que consideran “insostenible” se dio el pasado 21 de marzo en Cataluña. Así, alrededor de 2.000 farmacéuticos catalanes, según datos de los organizadores, se concentraron en la Plaza de Sant Jaume de Barcelona para solicitar una solución a un impago que se eleva a 194 millones de euros (descontando el 70 por ciento de la factura pendiente de enero, 76 millones de euros): los meses de noviembre y diciembre.

“Queremos dispensar pero no podemos”; “Prioridad: tu medicamento”; “Los farmacéuticos decimos basta”; o “Los medicamentos de los ciudadanos en peligro”, fueron alguno de los eslóganes esgrimidos por unos farmacéuticos que exigieron que “la administración pública asuma de una vez su responsabilidad”. En este sentido, el presidente de los farmacéuticos catalanes, Jordi de Dalmases, que leyó un manifiesto al final de la concentración, advirtió de la posible “asfixia por inanición” del sistema de dispensación de fármacos en caso de que este problema no se solucione rápidamente.

¿Qué vías de solución se dibujan en el horizonte? Una de ellas se apuntó durante la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera que se celebró ese mismo día, donde el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, apuntó la posibilidad de establecer un “déficit a medida” para las comunidades y la posibilidad de flexibilizar su objetivo de déficit para 2013 (0,7 por ciento) en cuanto Bruselas confirme que da más margen a España.

Se trata de dos caminos que podrían hacer, por ejemplo, que la Generalitat dispusiera de mayor margen de maniobra y pudiese abordar el pago a los farmacéuticos. Eso sí, con un volumen de deuda que se eleva por encima de los 50.000 millones de euros y pagos comprometidos que llegan hasta 2108, el panorama económico catalán no abre las puertas al optimismo.

Pese a ello, los farmacéuticos de esta comunidad reiteraron durante la concentración que son los políticos los que tienen en sus manos la búsqueda de medidas “para que esto que ahora es un riesgo, una amenaza de posible colapso del sistema, no se convierta en una realidad”.

Investigación

Por otro lado, cabe destacar que el Defensor del Pueblo catalán, Rafael Ribó, anunció la apertura de una investigación de oficio sobre los retrasos en los pagos de las facturas, un problema que ya se detectó el pasado año. “Después de que se hayan repetido estos impagos en 2013, hemos impulsado una nueva investigación, ahora más completa y global”, indicó.