Cuando el primer reto de hoy es llegar a mañana, alcanzar los 600 números da una sensación muy gratificante, parecida a la fluidez de Mihály Csikszentmihalyi. En EG todos hemos cambiado con el sector. Y lo que nos queda. Aceptar que las cosas son como son no debe traducirse en un conformismo, sino en trabajar en aquello que sí puedes cambiar: hacer las cosas de modo diferente, con menos recursos y hacerlo mejor. Solo así se llega a 600 y solo así el futuro te tendrá presente. El sector se encuentra ante dos retos inminentes: aceptar que ya nada será igual y que España se deja su apuesta por la investigación y la innovación, dejando de lado también a los medicamentos genéricos. Cinfa, Teva, Kern o Normon deberían pensar en abrir plantas de producción en la India, y empezar a vender (las que no lo han hecho ya) en lugares donde se pague un precio digno por un medicamento. Los nuevos precios de referencia sitúan una caja de un antihipertensivo en 0,17 euros. Es una payasada de mal gusto. No debemos ser ilusos, nadie más que médicos y pacientes se alegrarán de curar la hepatitis C, evitar un ictus con un 40 por ciento más de éxito o retrasar la muerte por un cáncer diez meses. Quizá solo se alegren los que viven de cerca estas enfermedades. Quizá la brecha entre administrar el bien común y la sociedad se hace cada vez más grande.
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