J. N. Madrid Pronunciar ahora mismo el nombre de Luis de Guindos en el sector de la oficina de farmacia es poco menos que mentar al demonio. Y es que, en el imaginario de las boticas españolas el enemigo ancestral ha tenido nombre y apellidos: la liberalización. Una palabra que se ha encontrado siempre en el ideario de este político liberal partidario de abrir mercados, que tiene en uno de los padres del liberalismo moderno, el Nobel Friedrich August von Hayek, su fuente de inspiración, algo que se aprecia en el borrador de anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales que cuestiona el binomio propiedad-titularidad en la oficina de farmacia. La receta con la que llegó al Ministerio de Economía y Competitividad, tras una carrera política iniciada en los diferentes gobiernos de José María Aznar, siempre de la mano de Rodrigo Rato, donde ocupó la dirección general y la secretaría general de Defensa de la Competencia y la secretaria de Estado de Economía, se resumía en dos líneas de actuación: libertad económica y austeridad presupuestaria. Dos principios básicos que ponía en el ojo del huracán al sector farmacéutico. Más si cabe porque el que fuera presidente ejecutivo para España y Portugal de Lehman Brothers, cargo en el que le salpicó el escándalo de las subprime, conoce muy de cerca la oficina de farmacia. ¿Por qué conoce el sector? Su madre, farmacéutica, era titular de una botica en Ceuta, un negocio que pasó a manos de su hermana, María Dolores de Guindos, también farmacéutica. Asimismo, otro hermano suyo, Juan de Guindos, que hace poco más de un año dimitió como secretario del consejo rector de Cofares, también siguió la tradición materna y regenta una oficina de farmacia en Vallecas (Madrid). Un camino que no siguieron ‘los Windows’ (como se les conoce en Génova), Luis y Antonio de Guindos, también economista, que recientemente dimitió como concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid tras su imputación en el ‘caso Madrid Arena’. El ‘cisma familiar’ que crearía la medida que quiere poner en marcha el ministro de Economía, además de en Génova, ya que cuenta con la oposición frontal de la Ministra de Sanidad, Ana Mato, no será nada comparado con el daño que los farmacéuticos dicen que sufrirán si se lleva a cabo. Sin embargo, quien le conoce bien dice que este seguidor del Atlético de Madrid y buen jugador de tenis, es una persona dialogante, por lo que la puerta a la esperanza está abierta para los farmacéuticos. ¿Se producirá o no un nuevo caballo de Troya? | viernes, 15 de febrero de 2013 h |