O. MASPONS Barcelona | viernes, 08 de febrero de 2013 h |

La facturación en las farmacias de Cataluña para medicamentos con cargo al CatSalut se redujo en 2012 en un 14,27 por ciento respecto a 2011, al pasar de 1.692 a 1.450 millones de euros. Así lo precisó la patronal catalana Fefac, que indicó, en base a los datos facilitados por el CatSalut, que la facturación se sitúa actualmente en niveles de 2003, cuando fue de 1.483 millones de euros.

¿Qué ha provocado el descenso? El gasto farmacéutico se ha reducido desde 2010 debido a medidas de control sobre la oferta (como bajadas de precios y márgenes) y, actualmente, lo hace también por medidas sobre el control de la demanda: copago estatal, euro por receta o desfinanciación.

Cabe destacar que en 2010 la facturación ya vivió una reducción del 1,49 por ciento respecto a 2009, caída que se acentuó en 2011, con una bajada del 7,8 por ciento. Eso sí, el número de recetas aumentó: en 2010 un 2,73 por ciento, y en 2011 un 2 por ciento. En cambio, lo que se experimenta ahora es un descenso de las recetas, el año pasado un 8,27 por ciento menos, debido sobre todo de los copagos, situándose a niveles de 2007.

Por otro lado, respecto al gasto por receta, en los últimos tres años disminuyó por las medidas de control sobre la oferta. Una caída que se frenó en 2012, al experimentar un descenso del 6,54 por ciento, mientras que la bajada del año anterior fue del 9,6 por ciento.

Análisis profundo

Para la patronal catalana de oficinas de farmacia, estos datos demuestran que “las medidas de control del gasto sanitario en la última década se han centrado en la contención de la partida de farmacia, cuando existen áreas de ineficiencia, más opacas, sobre las que no se actúa”. Para la patronal se ha puesto de manifiesto que las medidas dirigidas a frenar la oferta “no tienen más recorrido”.

Eso sí, desde Fefac señalan que habría que “analizar profundamente” el efecto del copago estatal y la tasa del euro por receta sobre el acceso de los pacientes a su medicación porque, tal y como resaltan, “no hay que anteponer los intereses sanitarios a los económicos”.