Nunca está de más defender el modelo de farmacia que tenemos en España. Un modelo que ha dado muestras de ser el mejor para nuestro Sistema Nacional de Salud y que, después de dejar atrás la amenaza de liberalización procedente de Bruselas, últimamente ha sido cuestionado por el Ministerio de Economía a través del borrador de anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales. Por ello, para incidir en los beneficios que este modelo reporta no solamente en el ámbito sanitario, sino en el económico y asistencial, consideramos muy importante lo acontecido la semana pasada en la subcomisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, en la que la presidenta de los farmacéuticos españoles, Carmen Peña, volvió a presumir de modelo de farmacia.
Creemos que es vital, a pesar de que desde hace años se habla de este tema, el hecho de que se vuelva a poner sobre la mesa siempre que se pueda el papel que juega la oficina de farmacia, integrada en un modelo que salvaguarda el binomio propiedad-titularidad, la planificación y la concertación. Un modelo a través del cual se puede alcanzar el objetivo de garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, un motivo más que suficiente para que, tal y como reclamó Peña, se adquiera el compromiso de apostar de manera decidida por él, para que, de esta forma, se dote al sistema de una visión integradora de la salud a través de una política sanitaria capaz de articular una prestación sanitaria eficiente, dentro de la cual esté plenamente integrada la prestación farmacéutica. No corren tiempos para juegos, eso es evidente, y los pasos que tiene que dar la Administración deben ser firmes, porque cualquier mínimo resbalón podría dejarnos en una situación muy complicada. Por eso, esperamos que los señores diputados hayan tomado nota y que desde el partido del Gobierno se haga ver a Economía que el camino que señala no es el correcto.






































