Por si fueran pocas las cuestiones de gestión a las que tiene que atender la farmacia habitualmente, y muy especialmente en los últimos meses, ya está aquí un cambio para el que no están preparadas ni ellas ni el resto del sector. Se trata de la autorización de los primeros precios notificados (libres), una situación que requiere cambios en los sistemas informáticos de las boticas, así como un proceso de intercambio de información necesario para las compensaciones entre los agentes.
El sector va a tener que asumir, al igual que hizo con las deducciones del 7,5 por ciento, la realización de un proceso que haga posible aplicar la Ley. Increíble, pero cierto. En estos días, distribución, farmacia e industria están dándole vueltas a cómo hacer factible lo que a día de hoy parece inviable.
La industria vende sus productos a distribución y farmacia al precio libre, y estas reclamarán el abono de los diferenciales de precio en caso de su dispensación al SNS. No obstante, la distribución lo tiene complicado al ser imposible actuar como se está haciendo con las deducciones. Los mayoristas no podrían asumir los diferenciales de precio que se están observando, especialmente cuando estos se generalicen.
A día de hoy, los productos con doble precio son dispensados, incluso a cargo del SNS, con el precio libre ya que la farmacia no puede comprobar el precio financiado. Se cobra, por tanto, un copago superior al paciente del que corresponde y se facturará a la comunidad autónoma a un precio superior. La sorpresa, llegará entonces. Por todo, a pesar de que creo que el precio notificado es una buena medida, la falta de procedimiento le hace asemejarse a otras ocurrencias, como el precio más bajo.
@JoseMLAlemany en Twitter






































