El sector de las ciencias de la salud, concretamente las compañías que operan en el ámbito farmacéutico y biofarmacéutico, se enfrenta en los próximos años a un horizonte complejo, aunque no imposible. Según el último informe de Deloitte, 2013 Global life science outlook, el futuro viene cargado de amenazas, pero también de oportunidades. Así, mientras la expiración de patentes y la presión sobre los precios de los medicamentos podrían incidir negativamente en la rentabilidad que obtienen los laboratorios, otros factores como el envejecimiento de la población o la apertura de nuevos mercados podrían jugar un papel favorable.
“Es obligatorio que las compañías que desarrollan su actividad en este campo lleguen a comprender los cambios que se están produciendo en el mercado y en los patrones de utilización de los medicamentos para sobrevivir y prosperar en la nueva realidad”, concluye dicho informe.
La principal amenaza para dicha supervivencia, según el informe, es el impacto que tendrán las pérdidas de patente. Según las estimaciones realizadas, podrían producir la pérdida de unos 29.000 millones de dólares en ventas para las compañías, principalmente norteamericanas y europeas.
Para hacer frente a esta situación, a la que se une la paulatina desaparición de la cultura del blockbuster, las compañías podrían verse obligadas a reducir costes (se han perdido 150.000 empleos entre 2099 y 2012) y lanzar más productos al mercado para conseguir así la rentabilidad.
Esto será posible gracias a que la productividad de la I+D farmacéutica está en buen momento, pero también la promoción de alianzas y adquisiciones que permitan incorporar nuevos fármacos a sus portfolios. En este caso, se ha percibido en los últimos años una caída en las operaciones de adquisición, dada la reducción del cash flow y el endurecimiento del crédito, y esto ha provocado un auge importante de acuerdos de colaboración entre compañías.
Otra de las claves para el éxito de las empresas del sector será su capacidad para capear la presión que están realizando los distintos estados sobre los precios de los medicamentos y los requisitos cada vez más estrictos para su inclusión en los sistemas nacionales de salud. La alternativa, en este caso, pasa según el informe por acceder a nuevos mercados, así como la inclusión en sus carteras de productos huérfanos, que gozan de una mayor protección.
Mercado global
En lo que referido al comportamiento del sector a nivel global, se prevé una recuperación de los niveles de crecimiento después de la estrepitosa caída que se ha producido en 2012. En este sentido, Deloitte estima que el mercado norteamericano seguirá manteniendo la supremacía en los próximos años, con un crecimiento medio del 6,5 por ciento hasta 2012.
A pesar de ello, los países que ofrecen un mayor potencial ya no son los occidentales. El mercado asiático, por su parte, ofrece cifras que ya rondan los dos dígitos. Dentro de los países emergentes, se espera que sean China y Rusia los verdaderos motores de crecimiento del sector, con mercados que podrían duplicar su valor en los próximos cuatro años. Otros países como Argentina, Indonesia, India o Ucrania también brindarán, según los datos facilitados por Deloitte, una buena oportunidad de expansión para las compañías.






































