Nueve comunidades rescatadas consumirán aproximadamente 12.600 de los 18.000 millones de euros previstos para satisfacer sus necesidades de financiación inmediata ante el vencimiento de pagos y deuda. Es el balance del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), que el 3 de diciembre echó el cierre para 2012, pendiente de que el Gobierno decida el destino del 30 por ciento de los fondos que han quedado sin usar. Los efectos del FLA se han dejado ver en muchos ámbitos, pero sobre todo en Sanidad. Los pagos han permitido cobrar a los proveedores sanitarios de las nueve regiones rescatadas, y están detrás, por ejemplo, de la decisión de las farmacias valencianas de acabar con su cierre patronal. Pero las soluciones para que el problema de fondo de los impagos no se repita siguen sin estar sobre la mesa.
No todos los pagos del FLA de 2012 se han hecho efectivos todavía. A fecha 1 de diciembre, el Gobierno desbloqueó el segundo tramo de ayudas: 1.102,5 millones de euros. El resto se liberará a lo largo del mes de diciembre. Por el momento, el Ejecutivo ha abonado ya 7.458 millones de euros, de los 12.594 concedidos. Las nueve autonomías rescatadas no han podido finalmente conseguir los cerca de 16.800 millones de euros que reclamaron en un primer momento, ya que pedir una cantidad al fondo no significaba automáticamente que se fuera a autorizar ese dinero.
Para ello, las comunidades debían justificar todos los gastos que querían hacer con cargo al FLA, para lo cual se habían transferido unas instrucciones claras: el crédito estaba pensado para financiar, en primer lugar, los vencimientos de deuda pendientes, y luego el pago a proveedores. El balance de las cantidades transferidas cumple estas órdenes: 4.600 millones de euros han servido ya para atender vencimientos de deuda colocada a inversores internacionales, y 367 han cubierto el pago de intereses. Además, 2.499 millones se han destinado al pago a proveedores. De ellos, el 45 por ciento pertenecen al sector sanitario. El resto se ha destinado a cofinanciar transferencias compartidas con el Estado.
El peso de las facturas sanitarias sobre el total muestra la importancia que el primer FLA ha tenido para los proveedores del sector. Los pagos en Cataluña, por ejemplo, han servido entre otras cosas para pagar facturas atrasadas con entidades con conciertos en materia sanitaria y con entidades vinculadas al sector social.
Pagos a las farmacias
Pero han sido las oficinas de farmacia uno de los objetivos principales de los ejecutivos autonómicos: el FLA permitió a las boticas catalanas cobrar la factura correspondiente de agosto, 94 millones de euros, el 30 de noviembre. Un cobro que debería haberse hecho efectivo 25 días antes. De la misma manera, adscribirse al FLA permitió al gobierno regional de Murcia abonar en noviembre la factura farmacéutica de septiembre, y al de Canarias cumplir su promesa de pagar a sus farmacias 30 millones de euros, correspondientes al mes de julio, con la llegada a las islas de la primera remesa del FLA.
A medida que las farmacias de varias comunidades autónomas se ponían en pie de guerra, los compromisos de pago con cargo al FLA proliferaban en los calendarios acordados, por ejemplo, en Baleares y la Comunidad Valenciana. El impacto del fondo en esta última ha sido el más importante, pues influyó directamente en el punto final a un cierre patronal que duró cuatro semanas.
El primer paso en el calendario valenciano se dio el 28 de noviembre, con el pago de 114 millones de euros, correspondientes a la factura de la última quincena de mayo y del 36 por ciento de las de junio. También irá con cargo al FLA el abono de la factura correspondiente al periodo comprendido entre el 16 de junio y el 15 de julio de 2012 (unos 109 millones de euros). Antes del 15 de enero se pagará la deuda acumulada entre el 16 de julio y el 15 de agosto; y antes del 31 de enero, la acumulada entre el 16 de agosto y el 15 de septiembre: otros 176,6 millones. Para el resto de pagos pendientes de 2012, durante febrero de 2013 se abonará el importe correspondiente al mes de diciembre.
Problemas acumulados
El FLA ha contribuido, por tanto, a apaciguar los ánimos de los farmacéuticos, pero no en exclusiva. Los calendarios de pagos acordados en varias comunidades pasan por un compromiso de la Administración de normalizar los pagos en 2013. Y este es precisamente el punto débil del FLA: disimula el problema con un parche económico, pero no soluciona el caballo de batalla de las farmacias, que es acabar con la cultura de la morosidad pública.
A este respecto, las administraciones regionales tienen a partir de ahora que planificar los pagos de los intereses del FLA de 2012, que pueden ascender a unos 3.000 millones de euros, a pagar a lo largo de varios años. Al mismo tiempo, varias de las regiones rescatadas ya han anunciado que, dado que seguirán sin poder colocar deuda en el mercado, tendrán que acudir al fondo en 2013, incrementando así su deuda con el Estado. Paralelamente, tendrán también que cumplir las exigencias que conlleva la adhesión al fondo: entre otras, cumplir a rajatabla el objetivo de déficit.
Con los impagos sometidos a la infrapresupuestación, y los presupuestos sanitarios sometidos a una continua presión, las dificultades para conseguir este macroobjetivo ya se han hecho patentes en 2012: a pesar de que el contador de la deuda sanitaria se puso a cero con el mecanismo de pago a proveedores anterior al FLA, los datos de Fenin y Farmaindustria arrojan ya una cifra de 5.000 millones de euros pendientes en los nueve primeros meses del año. Consciente de ello, el Ministerio de Hacienda ha modificado las prioridades del fondo para 2013: además de ser ampliable, pondrá su foco principal en el pago a proveedores.
Cataluña ya se ha mostrado como el primer gran ejemplo de lo que le puede esperar a las comunidades rescatadas. El presidente en funciones, Artur Mas, reconoció la semana pasada que el Gobierno regional difícilmente podrá cumplir con los objetivos de déficit, ni en 2012 ni en 2013, año para el que ya maneja un recorte de 4.000 millones en el presupuesto.
La clausura de la II Jornada sobre el Plan de Salud 2011-2015, un encuentro organizado por la Consejería de Salud de Cataluña para hacer balance de uno de los programas estrellas del departamento que dirige Boi Ruiz, fue el marco escogido por el presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, para lanzar sus peores augurios sobre el sistema sanitario de cara al próximo ejercicio. “Para el año que viene tenemos una situación que aún es más compleja que la de años anteriores. La apretada que se hace desde Madrid es mucho más dura, desleal e injusta, y esto nos obligará a gestionar esta situación que ya era compleja, y aún lo será más”, dijo, en declaraciones recogidas por Europa Press.
Los cálculos del Gobierno catalán sobre los ajustes que deberá acometer en 2013 dejan pequeñas las tres oleadas de recortes llevadas a cabo hasta ahora: 4.000 millones de euros, que equivalen a la suma de los tijeretazos de los ejercicios anteriores. Buena parte de la situación que se avecina para Cataluña proviene de las condiciones asumidas para adherirse al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). En una comparecencia ante el Parlamento regional, Mas reconoció la necesidad de seguir dependiendo del FLA mientras los mercados sigan cerrados para las autonomías, aunque subrayó que “no es ningún regalo”. Solo en 2013 y 2014, Cataluña pagará 300 millones anuales en intereses.






































