| viernes, 26 de octubre de 2012 h |

Finalmente, y a pesar de que la Generalitat ingresó el 25 de octubre en la cuenta de los farmacéuticos catalanes 99 millones de euros, correspondientes al pago de la factura de julio, el 80 por ciento de las boticas de esta comunidad autónoma cerraron sus puertas ese mismo día para protestar por el retraso en los pagos de la factura farmacéutica. Un paro histórico que, tal y como precisaron los propios farmacéuticos, contó con la comprensión de los ciudadanos.

En este sentido, con este cierre patronal, el primero que lleva a cabo la farmacia catalana, los boticarios quisieron poner de manifiesto su malestar no solo por los impagos, sino por la incertidumbre de los pagos futuros. Y es que, a pesar de que los recursos del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) recibidos por Cataluña sirvieron para hacer posible el pago de la factura de julio, que debería haber sido abonada el 5 de octubre, el colectivo precisa que necesita que se establezca un calendario de pagos.

Desde el Consejo Catalán de Farmacéuticos se insistió en “recibir por escrito un marco de pagos para los próximos meses que nos permita gestionar la economía de nuestras farmacias”, algo a lo que no se ha comprometido la Generalitat, al depender estos pagos directamente de los FLA. Sobre este particular, el próximo pago no se prevé hasta el próximo 30 de noviembre, algo por lo que desde esta institución se reclamó que “se incluyan dos facturas en la liquidación del FLA del mes de noviembre para recuperar la normalidad del 2012 en los pagos”.

¿Respuesta? Una nueva negativa por parte del gobierno regional, por lo que seguirán los retrasos de hasta 85 días de media desde que se dispensa el fármaco hasta que se produce el pago. Una situación que ha obligado a muchos farmacéuticos a buscar vías adicionales de financiación para poder hacer frente a sus proveedores.

Solución imaginativa

¿Y después de este cierre? El presidente de los farmacéuticos catalanes, Jordi de Dalmases, tiene claro, y así se lo comunicó a través de una carta a los colegiados, que, por un lado, se debe buscar una solución financiera, y, por otro, sentar las bases para desarrollar la actividad farmacéutica en el futuro bajo condiciones de solvencia.

Para él, tras el “grito de alarma” dado por el colectivo con el cierre, “una jornada histórica en la que contamos con el apoyo de la sociedad, que se rodeo de la más estricta normalidad en el suministro de medicamentos, y en la que nos hemos cargado de razones”, ahora toca sentarse con los representantes autonómicos de Hacienda y de Salud para buscar una solución financiera conjunta. ¿Cuál podría ser esta solución? “Hay que buscar soluciones imaginativas”, precisó De Dalmases, que apuntó a la posibilidad de que sean los boticarios los que, a través de una entidad financiera, den solvencia a la Administración para, posteriormente, se pague deuda e intereses.

De igual forma, resaltó que “gracias a la actitud de la mayoría hemos ganado todos”, al tiempo que incidió en que “no se puede abusar de acciones como esta [el cierre patronal]”. Eso sí, en caso de tener que dar “con visibilidad y contundencia un nuevo grito de alarma”, señaló que contaba con los boticarios para hacerlo.

Por su parte, desde la patronal Fefac, se indicó que el cierre supuso decir “basta a los impagos y a las medidas de recorte de los últimos años están llevando a muchas a la ruina”. Asimismo, resaltaron que a pesar de que un cierre es una medida impopular, “fue acogida por la mayoría de los ciudadanos con comprensión, lo que demuestra que hemos conseguido entre todos que la sociedad sea consciente del punto crítico en el que se encuentra nuestro colectivo”.