Santiago de Quiroga | viernes, 19 de octubre de 2012 h |

Ha estado muy oportuna la presidenta del CGCOF, Carmen Peña, al incidir en la adherencia al tratamiento como un elemento clave que puede afectar negativamente a la salud de los pacientes. No debe extrañar que el entorno actual facilite prácticas que desincentiven el seguimiento de los pacientes. El incumplimiento terapéutico, en particular, afecta a los pacientes de manera crónica, y no es un problema reciente, ni mucho menos. Lo ha aclarado muy bien Alejandro Toledo, (presidente de la AGP, cuando avisa sobre el peligro de complicar el seguimiento de los tratamientos si no se ponen en marcha medidas que faciliten la adherencia (que incluye el tratamiento más el resto de medidas que el médico recomienda al paciente).

El papel de la Farmacia en asegurar, mejorar y optimizar la adherencia a los tratamientos, incluyendo las recomendaciones médicas, es crucial. Un terreno que evitaría que el 50 por ciento de los tratamientos se incumplan, según datos del Observatorio de la Adherencia, y que provoca un incremento de costes sanitarios documentado y muy elevado. Se requiere profundizar en el perfil del paciente incumplidor, y en esta tarea pueden colaborar todos los agentes y administraciones sanitarias. En este terreno, y en tantos otros, sí debería haber un Pacto Sanitario, como ha insistido Toledo.

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