| viernes, 28 de septiembre de 2012 h |

Por primera vez desde que la patronal de la industria farmacéutica innovadora, Farmaindustria, recopila datos y los hace públicos sobre la inversión en I+D, esta ha caído. En los últimos años se encontraba en niveles de crecimiento mínimo pero mantenía una tendencia que ahora se ha roto. En 2011, además, bajó de los mil millones de inversión por primera vez desde 2008.

Era algo lógico. Con reducciones del gasto en medicamentos próximas al 9 por ciento en 2011, todavía la industria realizó un esfuerzo al bajar su inversión en ‘solo’ un 5,3 por ciento. Este año será peor y el próximo peor aún ya que la cuesta abajo que ha tomado el gasto en medicamentos a través de receta, alcanza bajadas interanuales del 20 por ciento. Una barbaridad.

Pero cuando la inversión en I+D baja, todos perdemos. Y si lo hace la industria farmacéutica, que vive o vivirá de aquellos medicamentos que investiga hoy, el futuro que se nos presenta es muy negro. Por un lado, la llegada de una curación para determinadas enfermedades se retrasará inevitablemente. Pero no solo eso, si la industria farmacéutica reduce sus inversiones en I+D, repercute lógicamente en el empleo cualificado de los investigadores, cuya reducción se ha cuantificado en el 4,2 por ciento.

Si la industria ha empezado a reducir las inversiones en I+D es que ya no le queda ni grasa ni músculo que eliminar y está empezando a tocar hueso en sus propios recortes. Por ello, creo que es necesario replantearse las políticas de control del gasto existentes y cambiarlas por otras que dieran, al menos, un mínimo de certidumbre, para no alcanzar una situación que podría ser irreversible.

@JoseMLAlemany en Twitter