“Hay mucho por hacer y poco tiempo para hacerlo, debemos subirnos al tren por duro y complejo que sea, no es un momento para supervivir sino para garantizar el futuro”. De esta forma se manifestó durante la celebración del encuentro “Cartera de servicios en las oficinas de farmacia”, celebrado la semana pasada en la UIMP bajo el auspicio del Instituto de Formación Cofares y la Fundación Anep, el director de esta jornada y presidente de la Fundación Lafer, Manuel Lamela, respecto a la necesidad de implantar este tipo de servicios de valor añadido en las boticas españolas.
A este respecto, cabe destacar que, a pesar de que en nuestro país se han empezado a dar los primeros pasos en este camino, estos se quedan todavía cortos respecto a los que ya han dado otros países europeos, principalmente el Reino Unido. Así lo puso de manifiesto el secretario general de la Agrupación Farmacéutica Europea (PGEU), John Chave, quien manifestó que el envejecimiento de la población y la cronicidad hacen necesaria la implantación de una serie de servicios que sean rentables y que estén financiados.
Sobre este particular, puso ejemplos de servicios que dan valor añadido en lugares como Reino Unido, Francia, Alemania u Holanda, aunque se quejó de que “son simplemente iniciativas propias de cada país que no se llevan a cabo con carácter general en toda la UE”. De este modo, al tiempo que justificó la prestación de estos servicios porque los farmacéuticos “tienen alta cualificación”, lamentó que los servicios actuales los ofrecen pocos farmacéuticos y son minoritarios. “Es necesario que tengan efecto de escala y para eso se necesita un gran apoyo de los farmacéuticos”.
De igual forma, Chave recalcó que “los farmacéuticos no quieren desempeñar funciones que no le corresponden”, por lo que hizo un llamamiento para que se superen las reticencias de los médicos en este asunto. “Los servicios sin la colaboración del farmacéutico y el apoyo y confianza del médico no se pueden dar”, afirmó.
Experiencias europeas
En este sentido, Gopa Mitra, directora de Política de Salud y Asuntos Públicos de la Asociación de la Industria de Autocuidado del Reino Unido (PAGB) puso sobre la mesa la experiencia de este Estado miembro en este campo, donde en 2004 se firmó un contrato de servicios añadidos en las farmacias. Por su parte, Ana Beatriz Gaminha, directora general de BSG Pharmaceuticals de Portugal, hizo hincapié en el cambio que se ha producido en este país desde 2005 y en la tendencia que se ha dado para incorporar servicios añadidos en las farmacias. “El entorno es difícil pero las oportunidades llegan”, indicó.
Respecto a España, Ana Aliaga, secretaria del CGCOF, subrayó que “no existe futuro para la farmacia solo en base a la dispensación” y señaló a los servicios farmacéuticos, coordinados con otros agentes sanitarios, como “una opción de futuro”. ¿Remunerados? “Hay que luchar porque sea así”, señaló.
David Vivas, profesor de Economía y Ciencias Sociales de la Universidad Politécnica de Valencia, realizó durante el encuentro un análisis sobre el impacto económico de la cartera de servicios en el SNS. Para ello, presentó un modelo basado en el diagnóstico de enfermedades, el Clinical Risk Groups (CRG), que mejoraría la calidad de servicios sanitarios y el control del gasto. Un modelo en el que los servicios farmacéuticos deberían encontrar su espacio a la hora de implementarse en casos de cronicidad con cierto grado de severidad. “Las farmacias tienen que evolucionar e innovar porque pueden ser muy útiles al sistema”, indicó.






































