España redujo su inversión en investigación en un 12 por ciento en 2016. Todo lo contrario que sus vecinos europeos: Alemania lo incrementó un 35 por ciento y Reino Unido, un 29 por ciento. “Necesitamos un cambio de modelo productivo basado en el apoyo público a la inversión en I+D+i y una visión a largo plazo que esté fundamentada en formas distintas de tratar la financiación pública destinada a innovación”, decía Ion Arocena, director general de Asebio. La Asociación Española de Bioempresas lanza, bajo esta proclama, su batería de medidas para mejorar el marco de incentivos a la I+D+i con la intención de reforzar la competitividad del sector biotech español.
“Ya basta de pensar que hablar de financiación es estar pidiendo dinero”, avisaba Andrés Ballesteros, delegado de la Comisión de Retos Transversales de Asebio, al tiempo que recordaba que el país que más subvenciona la alta innovación es, precisamento, Estados Unidos, donde la visión siempre apunta más al largo plazo que aquí. Aun así, ambos directivos reconocían que el sector biotech español está en constante expansión aunque lleve sus propios tempos. Su aceleración dependerá, entre otros, de que aumenta la inversión, también la de capital privado, en cantidad por proyecto y se vuelva un nicho atractivo para los fondos internacionales.
Los dos representantes de la Asociación han hablado justo antes de la entrega de los VI Premios de Comunicación y Divulgación de la Biotecnlogía, dotados con 1.500 euros y que han galardonado a cuatro periodistas a quienes se les ha reconocido su labor como divulgadores científico.






































