La lista de los 425 medicamentos excluidos de la prestación farmacéutica en el SNS que entrará en vigor el 1 de agosto, medida que tendría un impacto cifrado en 458 millones de euros de ahorro, ha sido cuestionada por algunas voces de la farmacia. Así, además del riesgo de que disminuya la adherencia al tratamiento, como denunció Sefac, los farmacéuticos ponen en duda, por ejemplo, el ahorro que se puede producir.
A este respecto, el presidente del COF de Málaga, Javier Tudela, advirtió de que “puede producirse un efecto de desplazamiento de la prescripción por otros fármacos que sí están financiados y son más caros”. Asimismo, se refirió al motivo que esgrimió el Ministerio de Sanidad para desfinanciar estos fármacos: su baja utilidad terapéutica. “Si se pueden seguir recetando cuando el médico lo considere oportuno, aunque el paciente tenga que abonar su coste íntegro, entonces no son de bajo valor terapéutico”, matizó.
Esta circunstancia, según Tudela, es el reflejo de “una medida improvisada que no ha sido consultada con los profesionales”. Y es que, para él, “hay medicamentos para dolencias leves que también son usados como complementarios en dolencias graves; en cambio, no se excluyen otros de efectividad dudosa, como algunos hipertensivos y antidiabéticos”.
El argumentario esgrimido por Sanidad, en torno al bajo valor terapéutico, tampoco es compartido por el presidente de los boticarios extremeños, Cecilio Venegas, que distinguió los criterios de financiación y los criterios de salud pública. Además, Venegas criticó el “bombardeo de incertidumbre” al que viven sometidos los pacientes, una situación que, a su juicio, no es buena para la salud ni para la economía. “Lo mismo que está sometido el farmacéutico a la catarata de incertidumbre, lo está y más el paciente sin conocimientos técnicos”, sostuvo.
Una afirmación que fue refrendada por el presidente del COF de Asturias, José Villazón, que alertó de los “excesivos ajustes” en la prestación farmacéutica. “Es cierto que los fármacos a excluir no son de vida o muerte, pero son importantes para los pacientes que los utilizan, por lo que habría que plantearse si no estaremos excediéndonos en los ajustes”, argumentó.
De otro modo, desde FEFE se defendió la desfinanciación para “lograr contener el gasto”. Según señaló su presidente, Fernando Redondo, “era la hora de abordar este asunto sin complejos ni abundando en tópicos”.






































