La puesta en marcha el pasado 23 de junio de la tasa de un euro por receta en Cataluña fue solventada por las oficinas de farmacia catalanas con más o menos fortuna. Así, a pesar de que con anterioridad a esa fecha los farmacéuticos admitieron que tenían listo el sistema, durante los primeros días de su implantación se produjeron algunas incidencias, sobre todo en lo referente a los programas informáticos y base de datos utilizados por las boticas.
A este respecto, el COF de Barcelona reconoció que el funcionamiento no fue del todo satisfactorio, ya que dos de los diez programas que se usan en las boticas “presentaron algún problema parcial en su funcionamiento”. Según el colegio barcelonés, el Sistema de Información Farmacéutica de Receta Electrónica (Sifare) sufrió de “problemas graves” en su base de datos, algo que el 28 de junio hizo que “la dispensación en las farmacias se viese muy afectada”.
De otro modo, uno de los temores de los boticarios era que los pacientes se negasen a pagar este tributo, pero parece que se solventó con éxito y se produjeron pocos casos de insumisión. Cabe destacar que, precisamente en la farmacia Dalmases se produjo un incidente de insumisión en el que participaron los colectivos ‘yayoflautas’ y ‘Dempeus per la Salut Pública’, que hicieron patente su rechazo “a un impuesto injusto”.
Suspensión de la medida
Por otro lado, la patronal Fefac solicitó que se suspendiese el sistema de recaudación de la tasa del euro por receta “hasta que funcionase correctamente”, ya que, según señalaron, los múltiples problemas en su implantación impiden a la farmacia ofrecer el servicio al ciudadano con la seguridad y garantías necesarias. Fefac se apoyó en una encuesta realizada entre sus asociados, que confirmó que todas sufrieron problemas con la red informática que dificultaron la dispensación a los pacientes de su medicación.
La patronal hizo a sus asociados tres preguntas: “¿Cuántos formularios cumplimentados has recogido para enviar al CatSalut? ¿Cuántos casos de conflicto has vivido con usuarios que se han negado a pagar la tasa y/o rellenar el formulario? ¿Has tenido incidencias técnicas y/o informáticas que han impedido o dificultado el cobro de la tasa?”. Las respuestas la totalidad del centenar de encuestados confirmó que tuvieron problemas técnicos, mientras que un 25 por ciento indicó que tuvieron problemas con los usuarios y tres rellenaron formularios con destino el CatSalut.
Junto a la caída de la base de datos del sistema informático, los boticarios se quejaron de otros fallos: usuarios con pensiones no contributivas o con minusvalía a los que el sistema indica que deben pagar la tasa; variabilidad relacionada con la inclusión o exclusión del tributo; pacientes que en una farmacia les sale que tienen que pagar y en otra no; un mismo paciente, que un día paga y al siguiente no; errores en el cálculo del cícero; imposibilidad de insertar las recetas en formato papel; lentitud del sistema…






































