Como era de esperar, ante las medidas anunciadas ya hay quien ha dicho desde la oposición que se perjudica a los pensionistas y a los enfermos crónicos. Me pregunto si la quiebra de la Sanidad no perjudica aún más. Cuando una familia no tiene dinero, deja de gastar. Y, claro está, siempre puede decir alguien que no está dispuesto a dejar de gastar. ¡Así le van las cuentas a algunos, como a Andalucía! Que no se alcancen los 7.000 millones de ahorro es una mala noticia ahora, pero será aún peor en el futuro. Se van a producir reuniones en breve para seguir aportando nuevas ideas, y estas serán tan novedosas como lo sea la incertidumbre del ahorro estimado. El Consejo de Política Fiscal y Financiera tendrá mucho que decir en los próximos días. Pero es una pena que antes no se le meta mano, desde ese mismo consejo, a otras partidas presupuestarias que incluyen duplicidades, chiringuitos y fondos de culebras y anfibios. Una pena.
Me preocupa, además, que España se cuestione pagar la innovación, Sanidad dice en Bruselas que es muy difícil evaluar medicamentos nuevos, debido a la ausencia de ensayos clínicos. Parece que nos hubiéramos caído de la higuera ahora, para que nos entendamos. En la reunión de la próxima semana del Consejo de la UE, España volverá a oponerse a la directiva de información al paciente. ¡Ni la izquierda ni la derecha se fían de las farmacéuticas! Craso error.
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