Es un deseo de empresas y administración que la eficiencia sea un concepto a tener muy presente en las decisiones de los gestores. Pero para ello se debe estar dispuesto elegir la opción que más beneficie al paciente y al sistema sanitario. Y lo más barato no tiene por qué ser más eficiente. El riesgo de que el decisor (la Administración) escoja como más coste-eficaz lo que es, sencillamente, más barato puede costarnos caro a todos.
Se está ya trabajando en definir una cartera básica de servicios, pero para ello se deberá llegar a un Pacto de Toledo 2: la tentación de que una comunidad de signo político contrario diga que seguirá dando “todo gratis” es alta, y Andalucía (que no paga a nadie) va por ese camino. Actuar sobre la demanda es algo que es ineludible. Y también desfinanciar en las condiciones que está planteando la patronal de autocuidado Anefp, que habla de ‘medicamentos de confort’. No son medicamentos de ‘utilidad terapéutica baja’. ¡Qué le digan a alguien que tiene una urgencia en forma de diarrea si utilizar FortasecR no es algo de gran valor!, permítanme el ejemplo. Pero no debemos restarles valor por aliviar síntomas menores. Sencillamente se trata de priorizar y que el autocuidado también llegue al bolsillo del contribuyente con su salud menos comprometida.
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