Sergio Alonso es redactor jefe de ‘La Razón’ En momentos tan críticos, en los que los polvos de una política económica nefasta traen los lodos de los recortes, conviene reabrir el debate de la responsabilidad de los políticos que incurren en mala praxis. No es de recibo que el sector sanitario pague los platos rotos de la inefable gestión de la res pública, mientras los que así la guiaron cegados por su inoperancia, estulticia e incapacidad se salen de rositas, cobran sueldos de diputados o se recolocan en destinos tranquilos y, además, blindados. Es una vergüenza. Las hemerotecas desenmascaran las mentiras, las bombas de humo y las proclamas vacuas que efectuaban algunos de estos políticos mientras el SNS se desangraba. Cojamos el ‘caso Pajín’. ¿Recuerdan que hace poco más de un año la entonces ministra prometía una pila de millones de ahorro mediante la “inminente” puesta en marcha de la unidosis? ¿Se acuerdan de que el Gobierno sacaba pecho asegurando que con ello se ponía poco menos que fin al despilfarro de los ciudadanos y se impedía que medicamentos pagados por todos terminaran en la basura? Echen un vistazo a los datos de Cofares para cerciorarse de que todo aquello fue un bulo, un cuento chino como el de los inversores de José Luis Rodríguez Zapatero, y una cortina de humo para tapar la carencia de ideas y engañar al público. Desde abril de 2011 hasta ahora se han vendido 300 unidades ‘unimedicamentosas’ de dos presentaciones en el amplio territorio que domina esta cooperativa, y su importe ha alcanzado la cifra de ¡3.185 euros! ¿Dónde está el gran logro de la unidosis? ¿Cuánto ha empeorado la deuda del sistema en este tiempo mientras Leire Pajín permanecía en su silla, ufana por la venta mediática de esa mentira? ¿Cuánto percibe ahora de la Administración pública por el trabajo que hace, mientras las empresas del sector despiden a sus empleados? La lista de mentiras arriesgadas es innumerable. Tan larga como la de los falsos mitos vivientes. Se decía, por ejemplo, que la ley del tabaco reduciría el número de fumadores, y los neumólogos lo niegan. Se decía que la liberalización de la píldora buscaba acercar un producto blindado a las mujeres, y se mentía. La medida se improvisó un día por la mañana, para tapar las vergüenzas del Gobierno en otros menesteres. Se decía que la deuda era algo innato al sistema que las empresas asumirían. En realidad, era una bola de nieve que sigue creciendo. Se decía que los hospitales de Oviedo y Toledo serían la quintaesencia de la modernidad y el mejor espejo de lo público. Hoy, se ve que lo público no tiene ni un euro para pagar las obras megalómanas de dos presidentes que solo querían seguir en su trono a costa del desplomado Erario Público. Por cierto, ¿qué fue de la central de compras? Debe traerse también a colación el caso Marina Geli. Era amable, era locuaz y hasta pizpireta. Se la nombró personaje del año y casi del siglo. Hoy, la efectividad de su gestión, como de la de todo el tripartito catalán, la da el estado de las arcas públicas catalanas. No es de extrañar que los MIR prefirieran Madrid para completar su formación. Otra mentira instalada como verdad en el SNS. | viernes, 17 de febrero de 2012 h |

Las hemerotecas desenmascaran las mentiras de algunos políticos mientras el SNS se desangraba

¿Qué comunidad quiere aplicar un descuento terrible a sus proveedores sanitarios a cambio de agilizar el pago de la deuda que tiene contraída?

¿Qué nuevo alto cargo del Ministerio de Sanidad está a disgusto y dice ver cosas que no le gustan?

¿Aprovechará Fedifar el relevo en su cúpula para dar un giro de 180 grados y adquirir el peso en el sector que nunca ha tenido?

¿Qué consejero de Sanidad del PP está siendo objeto de todo tipo de comentarios en su partido por las peculiaridades del equipo del que se ha rodeado? ¿Cuántos gerentes de hospitales de los que ha puesto tienen un conocido pasado socialista?