España va a ser clave en el mantenimiento de un modelo regulado de farmacia universal y accesible. Y lo será por la rectificación de un Mario Monti conocido por sus aires neoliberales y aversión contra todos los colegios profesionales, incluidos médicos y farmacéuticos. Así, Menchu Peña va a asumir un liderazgo doble, en España y en Europa, ya que de su capacidad de trasladar y defender el modelo de farmacia dependerá que el sector financiero (Banco Central Europeo, FMI y Comisión Europea) no sigan impulsando las tesis liberalizadoras.
Monti creía que la inyección de dinero a los supermercados, por el paso de algunos medicamentos con receta a venta libre, iría acompañada de creación de puestos de trabajo. Parece que ha entendido que los puestos que se pierdan en la farmacia serán los que se crearán, con suerte, en las grandes superficies. Como ex director del lobby del Libre Comercio fundado en los años 70, Monti confunde medidas liberalizadoras como los transportes aéreos, electricidad o gasolinas, con desregular los medicamentos. De momento se para su liberalización por la ruina que supondría sacar 2.500 millones de euros de medicamentos con receta y sin financiación que no son una carga para el estado. España conserva todos los medicamentos en el canal farmacia, e Italia cuenta con unos pocos en supermercados. Quizá es solo un respiro.
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