La directora general de Genómica destacó la utilidad de los avances del sector
Considera que para avanzar la biotecnología requiere una regulación a nivel global
Arturo Díaz del Campo
Madrid
El sector biotecnológico español, a pesar de erigirse como uno de los que mejor se han adaptado a la crisis económica, se enfrenta actualmente a tres desafíos para seguir con su senda de crecimiento. Y es que, la calificada por la directora general de Genómica, Rosario Cospedal, como la “época dorada” de la biotecnología, está marcada por tres retos: la necesidad de una regulación global para las actividades biotecnológicas, la falta de divulgación que tiene la biotecnología entre la sociedad y la importancia que la formación tiene para el futuro de la biotecnología en nuestro país.
Respecto al primer reto, Cospedal manifestó durante una conferencia que tuvo lugar en la escuela internacional de negocios Alite, que una legislación homogénea a nivel mundial evitaría que algunas multinacionales del sector buscasen determinados territorios para llevar a cabo sus proyectos. Y es que, tal y como confirmó, sobre todo en países asiáticos la normativa es menos restrictiva y permite a las multinacionales llevar a cabo determinadas prácticas que están prohibidas en países occidentales. Sin embargo, Cospedal reconoció que era necesario un esfuerzo multidisciplinar para lograr la “globalización jurídica en biotecnología”.
Por otro lado, la directora general de la filial del Grupo Zeltia lamentó se refirió a la falta de divulgación y, aunque reconoció que “no es fácil explicar qué es”, aseguró que lo principal es transmitir a los ciudadanos que las actividades biotecnológicas son “útiles” y están destinadas a mejorar la calidad de vida de las personas. Asimismo, Cospedal hizo referencia a la importancia de convencer a las administraciones y a los inversores privados para que no piensen en el corto plazo a la hora de recuperar sus inversiones, ya que el retorno “no es inmediato”.
Respecto al último reto, Cospedal estimo que la carrera había tardado en llegar a España más que a otros países, aunque reconoció que las herramientas más indicadas para lograr que el hallazgo llegue a la sociedad eran “la transferencia tecnológica y la colaboración público-privada”.






































