La compañía mantuvo su apuesta por la I+D, e invirtió en este aspecto un 11% más

Piden al Gobierno español “cierta estabilidad” para continuar su crecimiento aquí

| 2011-04-08T16:21:00+02:00 h |

FraNCISCO ROSA

Ingelheim (Alemania)

La compañía alemana Boehringer Ingelheim (BI) logró superar con nota un año complicado, como fue 2010, gracias a su apuesta por la innovación, que trajo como consecuencia el desarrollo y lanzamiento de nuevos productos. Unos productos gracias a los que BI pudo mantener prácticamente el ritmo de ventas cosechado en 2009.

Así, pese a las adversidades procedentes de la expiración de patentes en Estados Unidos y la apuesta de los gobiernos occidentales por el fomento de los genéricos, con un impacto estimado en unos 100 millones sobre sus beneficios, la compañía alemana logró facturar 12.586 millones. En términos porcentuales, supuso un descenso de únicamente un 1,1 por ciento respecto de las ventas netas registradas en el ejercicio anterior.

La clave para resistir de pie al temporal estuvo en el crecimiento de la cartera de medicamentos de prescripción, entre los que destacaron Spiriva, con un aumento en sus ventas del 14 por ciento, y Micardis, cuyo incremento ha sido del 9 por ciento. Asimismo, fue importante el alza experimentada en el área veterinaria y, sobre todo, en el lanzamiento de nuevos fármacos, como Pradaxa.

El primer anticoagulante oral que obtuvo la indicación para el tratamiento preventivo de accidentes cardiovasculares fue aprobado en Estados Unidos, Canadá y Japón, entre finales de 2010 y principios de 2011, y se espera que sea licitado y lanzado en Europa en los próximos meses. “Se trata de un medicamento que tiene su origen en nuestra labor de I+D y que augura una nueva fase de crecimiento para la compañía”, afirmó Andreas Barner, presidente del comité ejecutivo de la compañía alemana.

A este respecto, cabe destacar que los esfuerzos en innovación marcaron y marcarán la estrategia futura de la compañía. Así, en 2010 invirtió un 11 por ciento más que en el ejercicio anterior en el campo de la I+D, al pasar de los 2.215 millones en 2009 a los 2.453 millones de euros del pasado año.

Gracias a esta filosofía, la decimoquinta farmacéutica mundial por cuota de mercado (1,9 por ciento) mira al futuro con esperanza. Más aún si se tienen en cuenta las buenas perspectivas en torno a sus nuevos desarrollos en oncología, enfermedades metabólicas, diabetes y hepatitis C.

La única amenaza que perciben en BI procede de las autoridades sanitarias de los distintos países. A ese respecto, Andreas Barner, hizo hincapié en Estados Unidos y Alemania, pero también en España. “Entendemos las dificultades que están afrontando los gobiernos, pero pedimos, en el caso de España, que haya una cierta estabilidad para que podamos seguir creciendo allí”, manifestó.