El Plan Sectorial para la industria farmacéutica mejora la regulación del sector
| 2011-04-01T17:07:00+02:00 h |

Jordi Faus es abogado y socio de Faus & Moliner

La presentación del Plan Sectorial para la industria farmacéutica, que la semana pasada llevaron a cabo la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, y la titular de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, es una muy buena noticia por diversos motivos. En lo que nos atañe en esta columna, que es el derecho, hay que destacar la voluntad de mejorar la regulación del sector. No se trata aquí, dice el documento, de ayudar a un sector en dificultades generando o fortaleciendo la demanda. Lo que requiere el sector no son ayudas, sino normas regulatorias que además de obedecer a las necesidades de la política sanitaria pública, permitan el desarrollo de la I+D+i, de la producción y del sector exterior. En definitiva, y lo dice el documento, se pretende seguir los principios de buena regulación consagrados en la recientemente aprobada Ley de Economía Sostenible: generar un marco normativo estable y predecible, creando un entorno de certidumbre que facilite la actuación de los ciudadanos y la adopción de sus decisiones económicas.

En este sentido, hay que destacar que el objetivo de regular mejor es algo que en Europa llevan diciendo desde hace tiempo. Allí nació la idea de la “better regulation”, que se asentó en tres pilares: simplificación, coordinación administrativa y refuerzo del diálogo con los operadores. Después de varios años trabajando en esta línea, hace escasos meses se acuñó un nuevo término, la “smart regulation”, bajo la premisa de que una normativa adecuada es esencial para alcanzar los objetivos de crecimiento inteligente, sostenible e integrador definidos en la Estrategia Europa 2020. El plan que se acaba de presentar recoge perfectamente estas ideas, y por ello señala como uno de los objetivos del mismo, el cuarto, favorecer un marco regulador del medicamento que dote al sector de la mayor estabilidad y predictibilidad posibles.

Conviene apuntar también que la presencia de las normas que rigen la vida del medicamento es matricial: lineal en cuanto está presente en todas las fases de su existencia, y transversal en la medida en que también se manifiesta en diversos aspectos en cada una de dichas fases. Por ello, siendo positivo que a una de las Mesas del Plan, la Mesa 2 de Acceso al mercado, se la vincule directamente con el objetivo cuarto, no debe olvidarse que el objetivo de una mejor regulación no se limita a la regulación económica. Es por ello, por ejemplo, que el propio Plan Sectorial para la industria farmacéutica, al referirse a los objetivos de la Mesa 1, de Investigación y Desarrollo, donde se debatirán temas orientados a incrementar la realización de ensayos clínicos en España, señala que el entorno regulador es un elemento determinante de la competitividad empresarial y de la inversión en I+D; y qué decir de la Mesa E (Uso del medicamento), donde se tratará entre otras cuestiones sobre la cohesión en la prestación farmacéutica pública.

En definitiva, se ha aprobado un Plan Sectorial para la industria farmacéutica que considero que está muy estructurado, sobre todo en cuanto a la definición de objetivos y al establecimiento de mecanismos para el diseño, ejecución y seguimiento de iniciativas, por el que hay que felicitar a cuantos han intervenido en la elaboración del mismo. Un Plan Sectorial para la industria farmacéutica muy legal, que, desde estas líneas, esperamos sea desarrollado de forma muy leal a los principios en que se inspira.