El gasto en medicamentos está más que controlado desde la aprobación de los ‘decretazos’ del año pasado, pero las autonomías quieren más. Al final la calidad del SNS se verá comprometida
| 2011-03-18T16:59:00+01:00 h |

Desde que entraron en vigor los dos decretazos del año pasado hemos visto mes a mes como se va reduciendo el gasto en medicamentos a través de receta. El segundo de ellos, el de los descuentos, todavía ejercerá su efecto cuatro meses más, sólo cuatro. Mientras, el primero ha iniciado ya su segunda fase este mismo mes, tras la rebaja de los precios de los genéricos, con la puesta en marcha del nuevo Sistema de Precios de Referencia. No obstante, todos los datos indican que a partir de la segunda mitad del año el gasto entrará en un estancamiento o ligero crecimiento que, en cualquier caso, no será capaz de llevar a cifras positivas el gasto interanual.

Farmaindustria estima que el mercado se contraerá durante este año un 4,7 por ciento. Una rebaja que no será ni mucho menos homogénea entre las diferentes autonomías, como lo demuestra el hecho de que a estas alturas de año Murcia siga con su gasto interanual en términos positivos mientras que el promedio de reducción de la factura en toda España se sitúa por encima del 4 por ciento. No es el único caso, pero sí el más significativo.

Estas importantes diferencias podrían empujar, o ya lo están haciendo, a las autonomías a tomar nuevos atajos para controlar su gasto. Unos atajos que incluirían la restricción a la prescripción de determinadas marcas o incluso de determinados principios activos. Unos atajos que se toman sin hablar con el sector. Es más, de espaldas a él y en muchos casos, también de espaldas a la ley.

La situación es insostenible, y no solamente para las arcas públicas sino especialmente para el sector. Y es que, lejos de vislumbrar un horizonte de tranquilidad en los próximos años, tras perder en dos años casi un 10 por ciento de su facturación, lo que se encuentran cada día es con nuevas y peores medidas de control. El sector no sabe cuándo ni dónde saldrá el nuevo cataloguiño, subasta o restricción de la prescripción. La industria, la distribución y la farmacia, en vez de estar centrados en aportar valor con su actividad están pendientes de averiguar donde está la próxima trampa que, sin diálogo alguno, se le haya puesto. Incluso los médicos están más pendientes de cumplir con las guías que de los pacientes. Y así, la calidad del SNS se verá afectada, sin duda y sin remedio.