| viernes, 25 de febrero de 2011 h |

Pablo Martínez, periodista e historiador

Es llamativo que desde distintas instancias farmacéuticas se reclame al Ministerio de Sanidad coherencia y previsibilidad. Parece evidente que lo que se pide es lo que se le echa en falta. Fernando Redondo, presidente de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE), ante el anuncio de la comercialización de las unidosis de paracetamol e ibuprofeno, lamentaba no disponer de información ni de precios, ni de márgenes, ni de hipotéticos ahorros, ni de condiciones de dispensación. Tras señalar que los farmacéuticos españoles no están dispuestos en dar un paso atrás en las garantías de seguridad para los usuarios, y empezar a cortar blíster con unas tijeras detrás del mostrador, lamentó la falta de respuestas del ministerio, tanto en este asunto como en el de los precios de referencia, donde la Administración no ha tomado nota de que la Audiencia Nacional ha estimado parcialmente el recurso de FEFE sobre la inclusión en 2008 de formatos no comercializados en los precios de referencia. Lo coherente sería corregir, pero Sanidad persiste en su error incluyendo, en los nuevos precios de referencia que entran en vigor esta semana, un 30 por ciento de presentaciones no comercializadas.

Al día siguiente de escuchar estas lamentaciones, José Antonio López-Arias, director general de Cofares, presentó los datos del grupo en 2010, con aceptables cifras positivas en un año en el que el conjunto del mercado farmacéutico se contrajo. Atribuyó esa situación saneada a la diversificación de la oferta de actividades y servicios que presta Cofares además de las funciones estrictas de distribuidor, pero añadió que las perspectivas para el sector no eran nada halagüeñas y reclamó a las administraciones un marco de mayor estabilidad. Es decir, de previsibilidad. Farmacias y distribución son tan interdependientes en el modelo español que o les va bien a ambas o las dos pierden. El Ministerio de Sanidad, y más recientemente algunas comunidades autónomas, dicen entender los problemas de la Farmacia. Dicen pero no hacen, o lo que hacen es apretar un poco más las tuercas, como si el único lema fuera: “Leña al mono que es de goma”.