La compañía americana ha modificado la información que incluye en sus envases

Pone especial énfasis en que la cadena de suministro siga sus procesos de control

| 2010-09-03T16:45:00+02:00 h |

Redacción

Madrid

La farmacéutica norteamericana Pfizer se encuentra inmersa en una lucha particular contra los medicamentos falsificados. Para evitar que este tipo de fármacos lleguen a los pacientes, el gigante farmacéutico se esmera para que sus canales de producción, distribución y venta, estén controlados al máximo y superen unos altos estándares de calidad. Y es que Pfizer reconoce que, además de repercutir económicamente en sus intereses económicos, la presencia en el mercado de medicamentos falsificados perjudica seriamente los intereses de los pacientes que reciben los tratamientos.

Una de las vías de entrada de los fármacos falsificados en un país puede ser el comercio paralelo, una práctica que según Pfizer está permitida y reconocida en Europa, pero que puede acarrear consecuencias negativas. La más importante es el reempaquetado de los fármacos, que podría llevar a un incorrecto etiquetado de la dosis, la inclusión de una fecha de caducidad o una información al paciente incorrecta, así como la invalidación de las medidas de seguridad que los fabricantes incluyen en los medicamentos.

Para apoyar la directiva de la UE sobre falsificación de medicamentos, Pfizer ha puesto ya en marcha en algunos países una reconversión en la información que incluyen en sus envases para mejorar la transmisión de estos datos al paciente. En otros estados la multinacional norteamericana ha llevado a cabo la adaptación de los envases al nuevo formato. En este sentido, destaca que en España Viagra ya cuenta con la nueva información en su estuche.

Canal de producción y venta

Como aseguran desde la propia compañía estadounidense, “la cadena real de suministro es compleja y potencialmente vulnerable”. Por ello, Pfizer ha tomado las riendas en la lucha contra la falsificación y dedica una atención especial a su cadena de suministro. Desde que los medicamentos salen de sus fábricas intenta asegurar el camino correcto hasta las farmacias y los pacientes.

Y para ello, trabaja con las agencias regulatorias nacionales para introducir procedimientos que garanticen procesos legítimos en los canales de distribución. ¿Un ejemplo? El programa “Direct to Pharmacy” en el Reino Unido, que permite a Pfizer vender sus productos directamente a los clientes que luego los dispensan.