El Consejo General de Enfermería ha tocado el cielo en la lucha por la prescripción alternativa
| 2010-01-08T15:57:00+01:00 h |

Sergio Alonso es redactor jefe de ‘La Razón’

El baño se ha consumado. La Organización Médica Colegial (OMC), tan enérgica a la hora de defender la llamada “muerte digna” y tan solícita en los últimos tiempos con líderes políticos del carisma de Gaspar Llamazares, ha movido tarde y mal a sus peones en la batalla de la prescripción alternativa y, como era previsible, ha terminado hincando las rodillas ante Máximo González Jurado y un inconmensurable Iñigo Lapetra, maestro por derecho en comunicación. Finalmente, y a pesar de los extraños movimientos que se han producido durante los últimos meses en el Parlamento, las enfermeras gozarán de suficiente seguridad jurídica en España para recetar, disponer, abastecer, proporcionar o como quiera llamársele, un amplio elenco de fármacos y tratamientos a los pacientes. Un hito para este colectivo de 250.000 profesionales, y un nuevo fracaso en la cuenta de la antaño prestigiosa y hoy desnortada OMC, que ya mordió el polvo con su apoyo a la fallida ley del vino, y que hoy vuelve a hacerlo para sonrojo y desesperación de sus supuestos representados.

González Jurado y Lapetra han vencido porque son más listos y, sobre todo, porque trabajan más. Si alguien merece una subida de sueldo o un incremento de los fondos para dietas son ellos, pues pocos días ha habido durante los últimos cuatro años en los que el primero, el segundo, los dos juntos o miembros de su equipo, no hayan trajinado en busca de la tan ansiada prescripción. Diputados, senadores, consejeros autonómicos, directores generales de Farmacia, sociedades científicas de médicos, sindicatos, asociaciones de pacientes, periodistas, laboratorios… Todos han desfilado ante el presidente de los enfermeros y han escuchado de primera mano sus razonables argumentos. En resumen: se han ganado el sueldo y el respeto en la defensa de sus representados, tarea por la que, a fin de cuentas, fueron elegidos. Y lo han hecho de una forma exquisita y elegante, sin golpes bajos, bravuconadas o amenazas veladas a los líderes de opinión que no compartían sus tesis. En una palabra: han actuado de una manera profesional, lo que magnifica su gran triunfo.

Si el Consejo General de Enfermería ha tocado el cielo en la lucha por la prescripción alternativa, cabe colegir que la OMC anda aún en busca de su rumbo. Lo lógico sería que el Consejo General de Médicos se detuviera un momento a reflexionar y a revisar su estrategia. Porque más importante que las dietas, Llamazares, la Red Municipal de Salud del Ayuntamiento de Rivas, el debate eutanásico de la llamada muerte digna o los convenios con la Sociedad Española de Medicina General es la situación en la que se encuentran los médicos en España. Y ésta no puede ser peor. Jubilaciones forzadas, contratos basura, reducción de cuadros por parte de las aseguradoras por culpa de la leonina dirección general de Muface, desprecio a los mestos, profesionales importados del extranjero a precio de saldo y sin cualificación acreditada, recortes de plantillas… El panorama resulta desolador, y bien merece el socorro y la atención de quien fue elegido para evitarlo y todavía no lo ha hecho.

Preguntas sin respuesta

¿Qué escándalo médico ha dejado fuera de juego al jefe de Urología de un hospital madrileño en su pugna con la Fundación Renal Iñigo Álvarez de Toledo?

¿Qué aconsejó el ex ministro Romay a los miembros de su partido con respecto al copago en la última reunión de la Comisión Nacional de Sanidad del PP?

¿Qué alto cargo del ministerio ha sido clave para relegar a Silva a un segundo plano y devolver a Matesanz el protagonismo que se merece en el departamento?

¿Qué laboratorio echa pestes de un ex alto cargo del PP al que fichó aún no se sabe por qué?