Los medicamentos biológicos son uno de los principales retos del Sistema Nacional de Salud por la elevada inversión que suponen para la administración. Este parámetro provoca que, en muchas ocasiones a pesar de ser la mejor opción para los pacientes, no se utilicen para el tratamiento de las patologías. Sin embargo, estos fármacos sirven para tratar muchas enfermedades de una manera muy efectiva y aportando importantes beneficios al paciente, como es la mejora de la calidad de vida. Además, los biológicos generan grandes ventajas en eficiencia económica total desde el punto de vista sanitario.
Por ello, los expertos en economía de la salud proponen que sean medidos por su valor y por otras variables con las que poder evaluar su coste-efectividad. En este sentido, “es importante estudiar su eficacia en años de vida ganados, enfermedades prevenidas, síntomas aliviados y calidad de vida mejorada en los pacientes”, explicó David Cantarero, Profesor Titular de Universidad en el Área de Economía Aplicada. Esta es una de las principales conclusiones del tercer Foro Biológicos: Innovación en Salud, organizado por la compañía MSD, en colaboración con la escuela de negocios IESE, centrado en el precio de estos fármacos.
Actualmente, se calcula que los medicamentos biológicos representan un 33 por ciento de los medicamentos aprobados. Su gasto supone en torno al 40 por ciento de media del gasto farmacéutico hospitalario en España, generando unos 3.000 millones anuales.
Beneficios frente a coste
Durante el encuentro, además se ha puesto de manifiesto el gran beneficio que aportan a los pacientes y el ahorro que suponen en costes directos e indirectos. En este sentido, los medicamentos biológicos destacan las ganancias marginales de salud y su eficiencia.
Aun así, los ponentes denunciaron la falta de accesibilidad de los pacientes. Por ello recordaron que estos tratamientos generan alternativas más eficientes y un importante ahorro en los sistemas.
Además, la intercambiabilidad con los biosimilares ha de estar diferenciada en los casos de continuidad o instauración de tratamiento. Para el Profesor Julio Sánchez Fierro, experto en Derecho Farmacéutico, socio director en el Área de Derecho Farmacéutico de De Lorenzo Abogados y exprofesor del IESE, la última decisión ha de ser del clínico, siempre que se elija la mejor opción al menor coste: “El centro de esta decisión debe ser el paciente, y no los costes”.
Para generar soluciones, los ponentes recomendaron la elaboración de protocolos de actuación elaborados por Sociedades Científicas y guías de práctica clínica que demuestren su efectividad en los distintos ámbitos a valorar.






































