Alberto Cornejo Barcelona | viernes, 24 de marzo de 2017 h |

Tres son los papeles que puede jugar el farmacéutico comunitario en torno a la vacunación. Dos de ellos, la información y formación al paciente, son plenamente respaldados por el resto de profesionales sanitarios. El tercero, el de la administración de las vacunas, ya genera más discrepancias. Ahora bien, “hablando se entiende la gente”, recordando el nombre de un antiguo programa televisivo.

Esta es una de las conclusiones que deparó la mesa redonda “Vacunación en farmacia comunitaria: marco legal y situación en otros países”, celebrada en la tercera y última jornada (jueves 23 de marzo) de Infarma Barcelona 2017. A pesar de que a lo largo de sus tres jornadas de duración se presentaron positivas experiencias internacionales de vacunación desde las farmacias (Portugal, Irlanda, EE.UU, Suiza…), otros profesionales sanitarios siguen siendo reacios a que las farmacias nacionales asuman esta función, aunque sea en todo caso como complemento a los centros de salud y en determinados colectivos. Por ejemplo, Pepi Estany, coordinadora del Grupo de Vacunas de la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña, apuesta por el canal tradicional: “no hace falta realizar inversiones para implantar la vacunación en farmacias, porque esas inversiones ya están hechas en los centros de Atención Primaria, que también son accesibles al ciudadano”.

Para esta profesional de enfermería, la mejora de las tasas de vacunación no se mejora con esa accesibilidad que aportaría la oficina de farmacia “sino con campañas informativas de mayor alcance”. Por su parte, Purificación Robles, médico de familia y coordinadora del Grupo de Profilaxis en Enfermedades Infecciosas de la Camfic, estima que esos modelos de éxito vigentes en otros países “no son aplicables” a España por sus diferentes sistemas sanitarios.

Por su parte, Antoni Torres, presidente de la patronal farmacéutica catalana Fefac ha recordado que el objetivo de la farmacia es “formar parte del proceso de vacunación” en todo aquello que pueda aportar —entre ello la inmunización desde la botica a ciertos colectivos que lo eligiesen libremente, si es el caso— pero de ninguna manera apartar o desbancar a otros profesionales de esta función.

“Si nos sentásemos a hablar, llegaríamos a un acuerdo, ya que es precisamente la falta de comunicación la que favorece las reticencias. La farmacia comunitaria puede añadir valor a lo que ya tenemos en vacunación”, puso de manifiesto en su intervención el presidente de la empresarial catalana. Mientras, Lluis Urbiztondo, jefe del Servicio de Medicina Preventiva de la Secretaría de Salud Pública de Cataluña, también ha apostado por dialogar en nuevas líneas colaborativas, si bien considera que “las estrategias de vacunación son aceptables”. En lo que sí hubo consenso es en considerar importante que se incorporase al farmacéutico a los Comités Asesores en Vacunas.

Experiencias internacionales

La vacunación y el rol del farmacéutico en ella fue uno de las temáticas ‘estrella’ de esta 29ª edición de Infarma. Fueron diversas las mesas que analizaron esta cuestión, y en la que se conocieron diversas experiencias de éxito. Por ejemplo, en Irlanda, el propio Ministerio de Salud impulsó en 2009, con motivo de la epidemia del H1N1, las campañas de inmunización a través de farmacias. No sin las reticencias de los médicos, recordó Darragh O’Loughlin, secretario general de la Irish Pharmaceutical Union en una mesa redonda celebrada el día 21.

Esta experiencia continuó con la vacunación frente al neumococo. Según concretó O’Loughlin, las farmacias intentan llegar a colectivos vulnerables (ancianos, embarazadas, personas con incapacidad psíquica, etc.), pero siempre a voluntad del paciente. En estos colectivos, el Gobierno sufraga el coste de la vacuna y compensa a la farmacia con una remuneración de 15 euros por cada administración. Mientras, en otros colectivos en los que el paciente debe abonar el inyectable, la farmacia cobra una tarifa entre 15 y 20 —a elección del titular— en la que se incluye tanto el coste del producto como el de administración.

Los datos reflejan que el 66 por ciento de irlandeses que han optado por vacunarse en farmacias “han repetido” en las siguientes campañas apuntó O’Loughlin.