El Global Madrid | jueves, 02 de marzo de 2017 h |

La Agencia Española del Medicamento (Aemps) y la Dirección General de Tráfico —con la colaboración de instituciones docentes, sociedades científicos y CGCOF— han difundido un nuevo documento de consenso sobre “Medicamentos y conducción en España” en el que se aborda cómo debe transmitirse la información sobre esta relación y el papel que deben jugar los profesionales sanitarios.

Tal como se recoge en el documento, este consenso “surge de la necesidad de aunar esfuerzos con el fin de que la población tenga la información adecuada sobre la influencia de los medicamentos sobre la conducción de vehículos para que ésta sea segura”. Es decir, que tengan la información necesaria “para que puedan decidir si es seguro, o no, conducir o utilizar maquinaria después de haber tomado uno o más medicamentos”.

Amén de su utilidad para la población, este trabajo busca también implantar “medidas concretas” para “sensibilizar” a los profesionales sanitarios implicados en la prescripción y dispensación de medicamentos para que transmitan estas advertencias a los pacientes y ambos “reconozcan” más fácilmente el pictograma de advertencia que desde 2007 llevan impresos los envases de aquellos fármacos que puedan afectar a la conducción. El documento invita a prestar mayor atención —valorando incluso la búsqueda de otras alternativas terapéuticas— en las prescripciones y dispensaciones de estos medicamentos “a pacientes de edad avanzada, polimedicados, con patologías de especial riesgo, conductores profesionales o que conduzcan más de 40 minutos al día”. No obstante, en repetidas ocasiones este documento incide en concienciar al pacientes que, ante posibles efectos sobre la capacidad de conducir, se debe desistir de conducir “pero nunca dejar de tomar el tratamiento”.

Respecto al pictograma de advertencia en los envases de los medicamentos, este documento impulsado por la Aemps y la DGT recalca que hasta el momento “esta advertencia era percibida fundamentalmente por pacientes y farmacéuticos”, por lo que el objetivo pasa por “reforzar su conocimiento a todos los profesionales sanitarios que intervienen en la prescripción y/o dispensación”.

Asimismo, el documento se completa con el listado de todos los medicamentos que pueden alterar la capacidad de conducir, diseccionados en las cuatro categorías que establece el proyecto europeo DRUID según su mayor o menor influencia (de leve a “muy marcada”) en esta actividad.