El traslado de medicamentos de Diagnóstico Hospitalario de la farmacia a los centros hospitalarios ha sido la tónica habitual en los últimos años. Pero el motivo del cambio de las condiciones de dispensación no ha sido estrictamente clínico sino más bien economicista. Ésta ha sido la posición defendida por varios agentes del sector, como recoge el Intelligence Unit Report ‘Informe sobre la dispensación de los medicamentos DH’ publicado en el número 5 de la revista de Economía de la Salud (EDS).
La dispensación ambulatoria de medicamentos en las oficinas de farmacia arrancó con una disposición nacional que incluyó primero los tratamientos para hemofílicos, después se extendió a los del VIH y también a la esclerosis múltiple. A partir de ahí, se ha incrementado la atención a pacientes externos, entre otros motivos, por la aparición de nuevos tratamientos. La dispensación hospitalaria ha llevado aparejada la posibilidad de ahorro para el Sistema Nacional de Salud (SNS), por las fórmulas para adquirir medicamentos o la posibilidad de ajustar la dosis a cada paciente.
Sin embargo, lo cierto es que la dispensación de medicamentos DH en las oficinas de farmacia ofrece una serie de ventajas. Entre ellas, la mejora de la adherencia, el seguimiento de los tratamientos, así como la accesibilidad a la medicación, unos beneficios que redundan en el bienestar de los pacientes.
Hitos normativos
2010 fue el año en el que arrancó el cambio. La publicación del RD 4/2010 de racionalización del gasto farmacéutico abría la posibilidad de la dispensación hospitalaria a pacientes externos de fármacos sin necesidad de visado de inspección. A partir de ahí se produjo un ‘efecto llamada’ y , varias CC.AA adoptaron resoluciones dirigidas a modificar el canal de dispensación de varios fármacos y trasladarlos de la farmacia comunitaria a la farmacia hospitalaria.
Este fue el caso del Gobierno de La Rioja, que modificó la dispensación de 21 principios activos. Un hecho que motivó un recurso del Colegio Oficial de Farmacéuticos Riojano, por tratarse de una competencia exclusivamente estatal. Como respuesta, el Tribunal Superior de Justicia emitió una sentencia que reconocía que “la Consejería de Sanidad no tenía competencias para cambiar las condiciones de dispensación de estos 21 principios activos” y, por ello esa era “una decisión exclusiva del ámbito competencial del Estado”.
Otro ejemplo es el del Servicio Andaluz de Salud (SAS), que trasladó la dispensación de un total de 276 fármacos y 70 principios activos de las boticas a los servicios de farmacia hospitalaria. También esta decisión fue recurrida, en este caso por Ceofa, y también el SAS recibió una respuesta clara en 2014 del TSJ de Andalucía: la modificación de las condiciones de dispensación de los fármacos es una competencia del Estado y no de una autonomía. Incluso tras el recurso del SAS contra esta decisión, el Tribunal Supremo en aras de “evitar discriminaciones que se pueden dar en función del lugar de residencia de los pacientes”, reiteró su decisión. En julio de 2016 el SAS devolvía a las farmacias la dispensación de los 140 fármacos.
Posiciones
Los diferentes actores que tienen algo que decir sobre el asunto se han posicionado en numerosas ocasiones sobre el argumento de llevar los DH a los hospitales por el ahorro que supone. Lo cierto es que no se conoce el gasto imputable a los medicamentos DH dispensados en las farmacias hospitalarias, como recoge el informe sobre DH. Así, según el presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), Miguel Ángel Calleja, señalaba como una de las causas del incremento de gasto (de un 50 por ciento) el aumento de la dispensación a pacientes externos. Desde la patronal FEFE calculan que la vuelta a la farmacia de los DH tendría un bajo impacto en el gasto farmacéutico para el SNS,. Sin embargo, sí tendría un impacto mayor en la facturación de estas boticas, con un aumento de un 6 por ciento y que garantizaría la viabilidad de la red.
La Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac) considera que no se tienen en cuenta los costes indirectos que supone para el sistema el traslado de la dispensación de la botica al hospital. Con el perjuicio que supone para los pacientes. También, la Alianza General de Pacientes (AGP) llama a pensar en el paciente y considera que sólo debe dispensarse en hospital cuando los criterios clínicos y farmacológicos lo indiquen. Por su parte, el presidente del CGCOF, Jesús Aguilar, apunta que por cada hospital hay una media de 84 farmacias, llegando esta proporción en algunas zonas a 300 por hospital. Esta realidad facilita el acceso de los pacientes a los recursos, como recoge la EDS.
Por cada hospital hay una media de 84 oficinas de farmacia, llegando en algunas zonas a unas 300 por hospital
Para la AGP la dispensación en FH solo debe realizarse si los criterios clínicos lo indican y pensando en el paciente






































