El Global Madrid | lunes, 25 de septiembre de 2017 h |

En los próximos años, el esfuerzo inversor de Novo Nordisk en I+D aumentará un 30 por ciento, tal y como ha detallado Fernando Fuentes, jefe de Operaciones Clínicas de Novo Nordisk en España. En los últimos cuatro años, la multinacional danesa ha invertido 23 millones de euros en I+D en nuestro país, una cuantía económica que le ha permitido sufragar la ejecución de un total de 27 ensayos clínicos, para lo cuales se contó con la participación de 770 pacientes. En los próximos años, este esfuerzo inversor se prevé que aumente al precisar para ello de un número más elevado de pacientes y centros que participen en los proyectos de investigación, que es en definitiva el gasto más importante en un ensayo clínico y el que mayor impacto representa en todo el proceso de innovación que realiza la compañía.

En los planes a medio y largo plazo que realiza Novo Nordisk, el número de ensayos clínicos que se realizarán en los próximos 4-5 años será menor que el actual, pero se prevé la ejecución de ensayos con un alto número de pacientes que harán que se incluya el mayor número jamás alcanzado en la compañía (en torno a 28.000 pacientes activos/años en 2019). En nuestro país, la tendencia será la misma, ya que planeamos participar en esos grandes ensayos, claves para la compañía.

El valor que aporta dicha investigación es claro y comprende, en opinión de Fuentes, diferentes ángulos. “En primer lugar para los pacientes, puesto que su participación en ensayos clínicos hace posible que se dispongan de más y mejores tratamientos para la diabetes, hemofilia y otras áreas terapéuticas. Además, la instrucción recibida durante el ensayo clínico puede ayudarles posteriormente en el tratamiento de su enfermedad, al haber adquirido mejores hábitos de alimentación en el caso de la diabetes (un 71% así lo creen). En segundo lugar, para los investigadores y los centros donde se realizan los ensayos clínicos, supone también un plus de entrenamiento en el tratamiento de las enfermedades, que luego se traduce en un mejor seguimiento y actuación con los pacientes. Por último, nuestra actividad de investigación clínica genera un impacto positivo en el progreso de la ciencia y de la economía local”.

La investigación clínica es un proceso complejo y muy bien regulado que se basa en la colaboración entre la industria, hospitales, pacientes, profesionales, gobiernos y autoridades sanitarias.

Para Fuentes, “la labor de colaboración directa, estable y a largo plazo con nuestros centros u hospitales donde realizamos los ensayos, contribuye a una mayor implicación de los médicos en el acceso a la innovación terapéutica”. Tanto es así, que incluso ambas partes compartimos “el objetivo principal de mejorar la calidad de vida de los pacientes con diabetes, hemofilia y otras enfermedades”.